Hace sólo 4 años, cientos de chicos pasaron de no poder tomar agua por su alto contenido de arsénico que la hacía no apta para consumo humano, a tener un sistema de potabilización independiente. Antes era frecuente que los nenes se acostaran a dormir sin tener luz y en camas compartidas, ahora tienen un generador eléctrico y dormitorios con baños privados. Así de profundo fue el giro de 180º que vivieron los alumnos de la escuela albergue Juan Carlos Navarro, de El Encón, en 25 de Mayo.

“Este nuevo edificio, además de que nos brinda más comodidad, nos permite mejorar la educación y repercute también en las condiciones de vida de los chicos que se quedan toda la semana”, dijo la maestra Juanita Manzano.

“En el otro edificio teníamos muchas faltas y a duras penas podíamos darles un plato de comida a los chicos. Por falta de espacio debían comer en tandas y los chicos hasta tenían que compartir las camas. Por suerte todo eso no va más. Tenemos todas las comodidades para que los chicos puedan estudiar”, explicó la directora Silvana González.

La escuela se fundó en 1944 y desde el 13 de noviembre del 2008 ocupa en nuevo edificio, que se realizó con el Plan 700 escuelas. Esto se logró luego de 31 años de lucha incesante.

Ahora la escuela cuenta con alarma, baños para discapacitados, laboratorios, 44 dormitorios con baños privados, patio de juegos y hasta un salón multiuso que forma parte del edificio de vanguardia.

Manzano, quien carga con más de 30 años de experiencia trabajando en la escuela Navarro educando y cuidando a estos chicos, explicó que “ahora tenemos un montón de actividades recreativas dentro de la currícula que hace cuatro años soñábamos poder tenerlas algún día, como bailes, música, campamentos o laboratorios científicos”.

“Es muy importante tener las condiciones que tenemos hoy en día en esta escuela. Nosotros tenemos una matrícula total de 330 chicos de la zona, de los cuales 115 se quedan en el albergue, ya que se les dificulta mucho poder mantener la asistencia por las distancias que deben recorrer”, acotó González.

Por su parte, el edificio que inauguraron hace cuatro años les permite a los chicos no tener que perder clases por el frío, ya que las bajas temperaturas solían congelar las cañerías del agua y el gas.

Ahora, existe una protección que aísla a las cañerías del ambiente y de esta manera no las deja inutilizables.