Una situación que solo él puede generar. Lionel Messi llegó por primera vez a San Juan junto a la selección argentina y su arribo causó una verdadera locura. Es que solo así puede denominarse a lo que se vivió anoche, cuando el selectivo nacional llegó a la provincia para disputar hoy desde las 20 horas, un amistoso internacional frente a Honduras en el Estadio del Bicentenario (ver página 47).

Con varias horas de anticipación, cientos de sanjuaninos vestidos con camisetas, camperas, gorros y banderas con los colores albicelestes comenzaron a apostarse en el ingreso del Del Bono Park. El hotel capitalino tuvo que desarrollar un amplio operativo de seguridad que solo se da en ocasiones especiales, y según se conoció, fue casi el mismo operativo que desplegaron cuando se desarrolló en la provincia la “Cumbre del Mercosur” hace poco tiempo.

Es que el operativo, además del que llevó a cabo la Policía de San Juan con efectivos de la motorizada y de Infantería, contó con varios guardias y custodios que cubrieron todos los ingresos al hotel casino. Además, se colocó un vallado de casi quinientos metros para que los hinchas prácticamente no tuvieran contacto con los jugadores.

El colectivo que trasladó al plantel del “Tata” Martino desde el aeropuerto al hotel, llegó exactamente a las 21.14 cuando la lluvia había cesado. El primero en bajar de los jugadores fue Gonzalo Higuaín, el “Pipita” se mostró cordial con los hinchas, que incluso, saltaron un vallado del casino y lograron estar a pocos metros de sus ídolos. Otros que también se mostraron atentos con el público, fueron Ezequiel Lavezzi y Sergio Agüero. El “Pocho” y el “Kun” se salieron de protocolo para acercarse a saludar a varios chicos en sillas de ruedas que esperaban por su arribo.

 
La locura se desató cuando Lionel Messi asomó su cabeza por la puerta del colectivo. Los flashes se encendieron, los gritos aumentaron y no cesaron nunca. El rosarino contestó con la mano en alto y dio una muestra de humildad cuando esperaba para tomar el ascensor. Unos pequeños, saltaron el vallado con ayuda de los padres y lograron acercarse al mejor jugador del mundo en la actualidad. El rosarino, a pesar de la doble custodia que le impusieron, no tuvo problema en agacharse para abrazar a los chiquitos en un momento que seguramente para los sanjuaninos, no se olvidarán jamás.

Messi está en San Juan. Anoche despertó una locura, algo que hoy seguramente se repetirá.