Con motivo de haberse cumplido ayer los diez años de la desaparición física del líder bloquista, don Leopoldo Bravo, fue oficiada una misa en su memoria en la Iglesia Catedral, que contó con la asistencia de sus familiares y dirigentes de esa fuerza.
Asistieron, entre otros, su esposa, dona Ivelice Falcioni, y sus hijos, Alejandro Quinto y Fernando. Entre los dirigentes estuvieron presentes la presidenta de la fuerza, Graciela Caselles, y los exintendentes Enrique Conti y Carlos Maturano, además de dirigentes como Augusto Rago, “Negrín” Sánchez y Miguel Gay.
Quien fuera diplomático, gobernador, constitucionalista, senador y por sobre todo dirigente de su querido Partido Bloquista, falleció el 4 de agosto de 2006 cuando estaba internado en un centro asistencial de la Capital, víctima de una hemorragia intestinal. Su partida enlutó a la política sanjuanina que perdió a una de sus más claras figuras.
La celebración religiosa contrastó con una protesta contra el tarifazo, que tuvo lugar justo frente al templo, por lo que las puertas fueron cerradas para evitar inconvenientes a la vez que hubo custodia policial.
Don Leopoldo fue una de las máximas figuras del partido de la estrella y durante su dilatada vida política fue tres veces gobernador de San Juan y embajador en Rusia. Sus restos descansan en el mausoleo familiar en el cementerio de la Capital.
