En pleno siglo XXI, las mujeres se enfrentan a distintos desafíos. El hogar, el trabajo su cuidado personal, las emociones, son ingredientes de un cóctel que a veces las lleva a bajar los brazos. Sin embargo, siempre está la esperanza de revertir las situaciones negativas. Es por eso que la escritora, conferencista y conductora de segmentos televisivos, Alejandra Stamateas, en diálogo exclusivo con Revista ¡OH!, habla sobre algunos de los temas que más le consultan y cómo tratarlos.
– Las exigencias de ser buena madre, esposa, empleada o profesional, atractiva, exitosa. ¿Pueden llevarse adelante todas juntas? ¿Cómo tiene que reaccionar la mujer ante estas presiones?
– Hay que priorizar! A que quiero dedicarme con más detenimiento en esta etapa. Elegir un área de todas y darle más tiempo, énfasis, finanzas, ponerla en un lugar y las otras en otro plano, eso significa que si no me salen súper bien, no me preocupo por que mi prioridad es otra. No ser perfeccionista, y hacer lo que puedo para poder disfrutar de todo. Ejemplo: si priorizo mi trabajo, la limpieza de la casa estará en segundo plano, y no me amargo cuando las cosas no están súper ordenadas o por ejemplo, si priorizo dedicarme a la maternidad porque mis hijos son chicos o porque quiero quedarme en casa pondré en un segundo plano mi trabajo o mi vocación. Lo importante es que la decisión siempre sea personal, si yo lo decido y respeto mi decisión será una vivencia placentera sea cual fuera el área que haya elegido.
– Con estas circunstancias, ¿es probable que la mujer manifieste más problemas de crisis emocionales que hace algunas décadas?
– Antes las mujeres sabían con certeza el lugar que tenían que ocupar, era el mundo privado, los problemas estaban sólo en ese ámbito, hoy las mujeres pisamos el privado y el público, eso trae otras dificultades a resolver y como estamos aprendiendo, y adquiriendo experiencia a veces se nos hace más pesado emocionalmente! Lo importante es que estamos quitándonos la carga de la frustración del no hacer lo que queríamos, y al abrirse un mundo delante, nos aporta una frescura y una gran rapidez para resolver conflictos que se nos presenten.
-¿Cómo se puede superar una ruptura de pareja cuando hay hijos en el medio?
– Creo que no se supera, se organiza la vida de otra manera. Se arma un esquema familiar diferente, y los integrantes cada uno a su tiempo, van adaptándose a las nuevas pautas de vida. Lo más importante es cuidar los vínculos con los hijos, es que ellos tengan la seguridad de que a pesar que las cosas cambien en casa hay cosas que tendrán aseguradas, su vida económica, su lugar en la casa, el amor incondicional de sus padres. Hacerles entender muy claramente que los problemas han sido entre los papás y no por culpa de los hijos ya que muchas veces los niños sienten que hicieron algo malo por lo cual mamá o papá no quieren estar juntos. Cuanta más claridad tengan los hijos en cuanto a lo que van a vivir en el futuro, más seguridad van a sentir. Eso les calmará la ansiedad que toda ruptura trae.
– ¿Cuáles son los principales factores que desencadenan las rupturas matrimoniales?
– Las más comunes, cuando hablo con parejas, es la falta de motivación mutua que lleva al aburrimiento, y la falta de respeto que se instala al pasar el tiempo, donde ya el otro no tiene un lugar en el corazón de la pareja, sino que sólo ocupa un lugar físico en la casa. Uno de los grandes factores es la comunicación deficiente. Muchas parejas que discuten lo hacen mal. Sabemos por qué pelear pero no cómo y a discutir hay que aprender. Cuando discuten traen errores del pasado, ponen en el medio a otras personas y tienen como único objetivo ganar la discusión, al ganar la discusión la mayoría de las veces el vínculo queda desgastado y lo más importante es mantener el vínculo sano, eso significa que puedo discutir porque pensamos distintos, pero nos amamos profundamente y eso lo vamos a tener presente en la discusión. Hay problemas que se van solucionando a medida que la pareja madura, por eso es importante darse tiempo para que el otro y yo maduremos y también dar segundas oportunidades que todos las necesitamos.
-¿Qué quieren decir las mujeres cuando le piden contención a su pareja?
– Ser escuchadas por nuestras parejas. Las mujeres cuando le contamos algo a nuestra pareja no queremos recibir una lección, ni la respuesta correcta de lo que deberíamos hacer, sino que nos escuchen y que se pongan en nuestro lugar. Eso es empatía, (entiendo, y entiendo cómo te sentís). Eso nos hace bien, y nos prepara para resolver nosotras lo que nos pasa.
-¿Por qué hay un porcentaje tan alto de baja autestima entre las mujeres?
– Por la cultura machista que nos hizo creer que éramos ciudadanas de segunda categoría y que nacimos para atender a otros y no a nuestras propias necesidades, porque eso significaba ser egoístas. Nuestros modelos femeninos no han sido muy motivadores ya que la mayoría de las mujeres hemos tenido mamás o tías que respondían a este machismo y que no lo cuestionaban y de alguna manera nos transmitieron estos conceptos de cuidar a los otros antes que a nosotras mismas. Esto hizo que tengamos generaciones de mujeres que hoy no se pueden valorar, respetar a sí mismas y por lo tanto pedir el respeto de los demás.
-¿Por qué resulta tan difícil a las mujeres, después de los 30 años, formar una relación estable?
– Porque después de los 30 las mujeres prácticamente ya hemos logrado mayor independencia en muchas áreas de nuestra vida, y por lo tanto nos volvemos un tanto más exigentes con lo que queremos! Y muchas veces esa exigencia hacia el otro tiene que ver con algunos miedos que tenemos de que no nos vaya tan bien en la pareja, y por eso al primer conflicto, preferimos abandonar, a sufrir.
-¿Cómo conciliar una relación cuando la mujer tiene un poder adquisitivo mayor que su pareja?
– Una pareja debería motivarse mutuamente para desarrollar su máximo potencial en forma individual, y festejar cuando el otro lo logra. Si un hombre se siente dañado en su estima por ello, la mujer de ninguna manera debe bajar su nivel, para tranquilizar a ese varón. El hombre deberá buscar cuáles son los conceptos culturales y familiares que le llevan a sentirse menos, y trabajar en ellos.
-¿Cómo superar el desgaste en el matrimonio?
– Descubrir cosas nuevas en mi pareja. Nadie conoce al otro totalmente, ya que con el tiempo cambiamos. Y aunque crea que ya se todo, hay cosas que no descubrí. ¡Recrear momentos! Buscar estar solos para hacer actividades divertidas, que hace mucho no hacemos, o que nunca nos atrevimos a hacer en pareja. Y, fundamental, reírse más de todo!!!!! La risa sana y renueva. Atreverse a soñar nuevos sueños, tanto individualmente como de a dos y motivar a la pareja a lograrlos y cada vez que los logra festejar juntos.
-¿Cómo evitar la manipulación emocional?
– No necesitar de la gente. La necesidad da lugar a la manipulación. Amar más y necesitar menos. ¡Eso nos hace libres! Cuando una persona sabe que necesitamos de él o ella somos su presa fácil, por eso, es importante cambiar la necesidad por el deseo. No es lo mismo decir, necesito trabajo a decir, deseo un trabajo. El deseo me cambia de posición, soy yo la que estoy deseando algo y no esperando algo del otro. Y, si yo deseo, voy en busca de lo que deseo, sin importar si el otro está o no, me da o no, me entiende o no.
-¿Cómo ser una mujer fuerte?
– Se es fuerte cuando podemos aceptar nuestras debilidades y aceptar que la perfección es una ilusión, entonces nos tratamos con amor cuando nos equivocamos y volvernos a levantar, para volver a empezar. Somos fuertes, no por no demostrar nuestras emociones o por ser frías con los demás o por creernos superadas, sino justamente, por nuestra capacidad de enfrentar las crisis buscando dentro de ese potencial guardado, que sabemos que nos va a ayudar a superar esa dificultad. Se es fuerte cuando uno se abre a conocerse a sí mismo y a los demás y se atreve a sacarse la coraza que te aparta o te aleja de otros. Una mujer es fuerte no cuando se cierra y achica su mundo, sino cuando se atreve a expandirse porque sabe que las experiencias del pasado tanto malas como buenas, la han hecho una mejor persona y ya no tiene temores de enfrentar la vida, porque sabe que pase lo que pase, va a poder salir adelante. Una mujer fuerte es aquella que confía en sus capacidades.
