’Un abrazo grande para todos. Viva Rawson, viva San Juan’, gritó Gioja por el micrófono que le manoteó al cantante Juan Cruz Rufino, cuando le cantaba ‘Celebra la vida’ en medio de un tumultuoso recibimiento en Villa Krause. Las bombas de estruendo explotaron y también hubo lluvia de papelitos plateados, en uno de los tantos momentos intensos del recorrido. Una de las esquinas de la plaza Centenario, de Rawson, fue de los rincones más multitudinarios del recorrido, y tanto allí como en diversos puntos del paso de la caravana, hubo gente que esperó hasta cuatro horas sólo por ver pasar al Gobernador. De acuerdo al jefe de la Policía, Abel Hernández, hubo aproximadamente 100.000 personas a lo largo de los 10 kilómetros que unieron el aeródromo con Casa de Gobierno.
Ya desde temprano, los chicos de un movimiento justicialista se convocaron en plena siesta en Paula Albarracín de Sarmiento y Laprida, para montar un pasacalles y ganarse un lugar que dijeron era privilegiado. Para afrontar la espera, llevaron jugos, sandwichs y mate. Las familias Argüello, Díaz, Zalazar y Batallán también se reunieron después del almuerzo y bajo la sombra de un árbol en Paula y 9 de Julio colocaron reposeras y la conservadora. Según contaron, optaron por esa esquina ya que el lomo de burro de la esquina obligaba a frenar la marcha de la combi y eso les iba a dar la oportunidad de acercarse al Gobernador. Además de las largas esperas de la gente, hubo innumerable cantidad de carteles, no faltaron las mujeres que se emocionaron hasta las lágrimas y aquellos que se desesperaron por llegar a la combi como sea. Y algunas familias miraron el paso de la caravana tomando mate desde sus casas o veredas, en un multitudinario evento que por momentos hizo olvidar que ayer fue día laborable.
