Una mujer esperaba su turno en el juzgado de Paz de 9 de Julio por un problema vecinal, cuando no se aguantó y le contó a un hombre que también había llegado al mismo organismo por un conflicto con su exmujer, un estremecedor relato que lo involucraba, porque se trataba de su propia hija de 13 años.

¿Qué le dijo? que sabía que la chica iba a paradas de colectivos y que, desde ahí, buscaba clientes para prostituirse. Y no sólo eso: también le dijo que los camioneros eran parte de su clientela habitual y no descartaba las mismas maniobras durante los fines de semana en su propia casa, a sabiendas de su madre, pues allí se "armaban juntaderas" en las que tampoco faltaban las drogas, dijeron fuentes judiciales y otras ligadas a la investigación.

El terrible comentario tuvo el efecto de una bomba emocional para ese hombre, que en el acto estalló en lágrimas. Lo que siguió era lo que se esperaba: el propio juez de Paz, Juan Carlos Noguera, dio intervención al Ministerio de Desarrollo Humano. El martes, personal del área Rescate y Asistencia a Víctimas de Trata se contactó con el hombre y lo llevó hasta la Fiscalía Federal que dirige Francisco Maldonado a poner la denuncia.

Según los voceros, la presunta explotación sexual de la jovencita se convertiría en el problema más grave dentro de ese grupo familiar, en el que los padres están separados y en el que los conflictos son moneda corriente.