El procedimiento con válvulas endobronquiales para pacientes de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) con enfisema severo, logra una franca mejoría y calidad de vida en casos correctamente seleccionados, sin cirugía a ‘cielo abierto‘, afirmó el endoscopista Héctor Defranchi.
La técnica consiste en introducir una minúscula válvula en el ingreso al lóbulo pulmonar afectado, que anula la parte dañada y permite el buen funcionamiento del pulmón sano, a diferencia de la cirugía, que extirpa la zona mala.
Una decena de intervenciones en Argentina y otros 40 casos con tratamiento indicado que esperan aprobación de la obra social, consolidan la técnica de reducción de volumen pulmonar sin cirugía.
‘Yo me hice en 2003 una cirugía de reducción de volumen convencional, y sobreviví a una operación muy traumática porque me quedó un pulmón muy chico, que fue agrandando su capacidad con el tiempo‘, contó Sonia Iujvidis, durante una conferencia internacional que intercambió novedades en Buenos Aires.
Para Sonia, ‘esta posibilidad de aplicación de las válvulas endobronquiales era volver a tener una solución con un procedimiento mínimamente invasivo, y yo no lo dudé, porque mi alternativa era someterme a un trasplante pulmonar‘.
Ubicada en el canal bronquial determinado, la válvula unidireccional controla el flujo de aire: ‘Se cierra cuando el paciente inspira, y cuando espira, se abre para permitir sacar las secreciones: por una razón fisiológica, se va achicando el pulmón‘, explicó Defranchi.
El lóbulo tratado se va reduciendo progresivamente y permite que los vecinos recuperen su volumen y puedan llenarse de oxígeno, funcionando en toda su capacidad, lo que produce una mejora rápida y notable en la función respiratoria. El dispositivo, que mide de cuatro a ocho milímetros de diámetro, es de silicona sobre una malla de metal similar a la usada en los stents, con ‘memoria‘ de forma y elasticidad.
‘Es un procedimiento novedoso probado en un grupo de pacientes, del que hay bibliografía y se sabe que responde bien en casos correctamente seleccionados, logrando una franca mejoría‘, dijo Defranchi.
La EPOC abarca enfermedades respiratorias que presentan una obstrucción -como enfisema, bronquitis crónica y asma que no revierte totalmente con broncodilatadores-, que cursan con obstrucción no totalmente reversible del flujo aéreo, con limitación progresiva asociada a una respuesta inflamatoria.
En una conferencia expusieron que la opción no invasiva no es para todos los casos, sino para aquellos en que los pacientes tienen indemnes las cisuras que separan los lóbulos pulmonares -para que no haya ventilación entre ellos- y enfisema heterogéneo -con partes más dañadas que otras-. El enfisema es un tipo de EPOC en donde los alveolos, las bolsitas de aire de los pulmones, se dañan. Si hay enfisema, los alvéolos pierden elasticidad, se dilatan y disminuye la capacidad de hacer intercambio de oxígeno y dióxido de carbono con los capilares sanguíneos.
Susana Suárez Garrón contó que el neumonólogo Sebastián Gando le hizo conocer la opción del procedimiento, se hicieron las tomografías y Hugo Oliveira determinó que calificaba para la intervención, que realizó Defranchi con la colocación de tres válvulas. ‘Si bien estoy oxígeno dependiente, desapareció esa fatiga continua que yo tenía’, remató.
