Una estufa eléctrica desató un incendio ayer en la madrugada en una casa de Rawson que dejó en la miseria a una mujer policía y a sus cuatro hijas, una de las cuales sufrió quemaduras. El fuego arrasó con todo los muebles, artefactos y hasta la ropa de la familia. Ni las mascotas se salvaron: los dos perros caniches quedaron encerrados y murieron calcinados. Por si fuera poco, perdieron los 60.000 pesos que cobraron de un seguro y que ahorraban para poder pagar una vivienda propia.
La mala racha parece perseguir a la cabo Marisa Ramos (39). Años atrás, la mujer y sus hijas se vieron obligadas a abandonar la casa que poseían en el barrio Pocito Norte a raíz de una seguidilla de nueve robos y el violento ataque que sufrió una pariente suya. Fue por eso que se mudaron a esa pequeña casa que le prestó su hermana en el fondo de su domicilio en calle San Roque, casi Gobernador Castro, en Villa Cenobia Bustos. Ahí levantaron su hogar, esperando algún día permutar esa otra vivienda para conseguir una nueva.
Fue casualidad que ayer a las 3 no hubiese nadie en la casa. Ramos y sus hijas en esos momentos estaban reunidas con sus familiares en la casa de adelante. La mujer policía recordó que, como hacía frío, un rato antes había dejado la estufa encendida en su dormitorio para calentar el ambiente y cerró todo, con los dos caniches adentro.
Ninguno se percató del incendio. Es más, Ramos salió con sus hermanas para acompañar a una de ellas hasta su domicilio. En ese interín fue que una de sus hijas, de 11 años, fue al departamento del fondo y vio el humo. En su desesperación, la nena abrió la puerta y se topó con las llamaradas de frente. De hecho, se quemó parte del pie derecho, una mano, la boca y unos mechones, aseguró su madre, quien explicó que eran heridas leves.
El incendio era tal que por más que la familia arrojó agua, y más tarde llegaron los bomberos, no pudieron salvar nada. Los tres ambientes de la casa quedaron destruidos. Se quemaron cinco camas, los muebles con la ropa y documentación de las cinco mujeres, el juegos de comedor, la cocina, la heladera, dos televisores, dos computadoras, un equipo de música, el termotanque, el aire acondicionado y muchas otras cosas. En medio de todo eso, aparecieron muertos los dos caniches. También perdieron los 60.000 pesos que tenían en un ropero. Esa plata era de un seguro que cobró Ramos en diciembre pasado por un accidente laboral. Según los policías, lo que originó el fuego fue esa estufa que estaba encendida.
