En la sesión parlamentaria del jueves último, el kirchnerismo sufrió su primera y más contundente derrota en el Congreso de la Nación. La oposición, con la renovación de sus miembros y el quórum necesario, logró las presidencias de la mayoría de las comisiones, además de la vicepresidencia primera del cuerpo, que ejercerá el radical Ricardo Alfonsín.

El oficialismo, por otra parte, salvó su honor al aceptar la vicepresidencia segunda de la Cámara baja, y las presidencias de 20 de las 45 comisiones que integran el cuerpo, entre ellas la estratégica Presupuesto y Hacienda. Este cambio inicia un proceso político y en modo alguno lo culmina. La primera cuestión es si la mayoría de 144 diputados que definió la distribución del poder en Diputados, se mantendrá para votar proyectos conjuntos. Una vez superada esta coyuntura queda el Senado de la Nación, donde el oficialismo y sus aliados, están a sólo dos bancas de la mayoría. Por último, el Poder Ejecutivo tiene el recurso del veto presidencial. Pero, para anularlo, la oposición deberá alcanzar en el recinto los dos tercios de los votos y de esa manera lograr que la ley vetada quede vigente.

De ahora en más, el desafío inmediato de la oposición legislativa será el de presentar y desarrollar una agenda parlamentaria común. Por su parte, en su primera actuación como legislador, Néstor Kirchner mostró su falta de flexibilidad para negociar, acordar y compartir el poder llevando a su propio bloque, hoy reducido a un tercio de la Cámara de Diputados, a una fuerte tensión interna.

Tal vez esta semana marque un antes y un después en la manera en que el ex presidente Néstor Kirchner y su esposa, vienen ejerciendo el poder desde hace seis años, pero es ilusorio imaginar que se darán por vencidos fácilmente.

Para el Gobierno nacional, subsistir en la debilidad es inaceptable, por lo cual la convivencia política, el diálogo, el compartir ideas y proyectos y respetar la pluralidad política, deberían ser las reglas que rijan el desenvolvimiento no sólo del Congreso de la Nación, sino de todo el gobierno argentino.