Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y del CONICET diseñaron una trampa para atraer, infectar y matar vinchucas, insecto vector del Mal de Chagas-Mazza, enfermedad que ocasiona más de 10 muertes por semana en el país.

Se trata de un producto inédito en el país desarrollado en base a hongos, enemigos naturales de los insectos, que pueden ser colocados en las viviendas infestadas, sin ningún riesgo para la población y que funciona como sustituto o complemento de técnicas tradicionales que se utilizan para combatir la vinchuca, como el rociado domiciliario con insecticidas químicos.

Los investigadores trabajaron con insectos resistentes a estos productos químicos, por lo que las trampas fueron elaboradas con hongos entomopatógenos (con capacidad bioinsecticida) combinados con otros elementos específicos para las vinchucas.

Estos hongos son microorganismos que tienen la particularidad de parasitar a diferentes tipos de insectos y ácaros y se encuentran en su hábitat natural, terrestre o acuático.

Según fuentes de la Universidad Nacional de La Plata, se logró demostrar que el hongo es realmente efectivo a la hora de controlar a las poblaciones de vinchucas, ya que es posible infectar y matar a la vinchuca transmisora del Chagas, la enfermedad parasitaria más importante en América latina.

Las trampas de atracción-infección tienen, además, otras ventajas comparativas: bajo costo de producción y de aplicación; la colocación no requiere personal especializado, ni indumentaria especial (sólo guantes) y tampoco es necesario desocupar las viviendas a tratar.

El producto está en proceso de patentamiento en el Instituto Nacional de la Propiedad Intelectual y ha superado todas las fases de prueba en laboratorio.

La investigadora Patricia Juárez, quien dirigió el desarrollo del vinchuquicida, destacó que "la trampa fue probada con éxito en ensayos de campo en colaboración con la Coordinación de Gestión Epidemiológica de Salta".

Los ensayos en campo experimental se realizaron en el área experimental de la Coordinación Nacional de Control de Vectores, en Santa María de Punilla, Córdoba.

En tanto, los ensayos a campo tuvieron lugar en las localidades de Tierras Nuevas, Yacuiba, Bolivia y Campo Largo, Acambuco, Salta, Argentina.

Las trampas se colocan en un número de 4 a 6 en cada una de las viviendas, en los techos, pisos y otros lugares de los ranchos.

El insecto ingresa a la trampa atraído por los atractantes, allí toma contacto con el bioinsecticida y regresa al nido infectada con el hongo.

El insecto infectado puede contagiar a otros por contacto, potenciando el efecto letal.