La Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió respetar la voluntad Pablo Albarracín, el joven testigo de Jehová internado desde el 4 de mayo último, tras recibir seis disparos en un intento de robo, quien se opone a recibir transfusiones de sangre, en virtud de su creencia religiosa, según un documento firmado con anterioridad. Ante la acción de sus padres, para salvarle la vida, el Alto tribunal falló en base al artículo 19 de la Constitución Nacional que establece que "las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios”.

Sin embargo, el procurador general Luis González Warcalde, en su dictamen de carácter no vinculante, opinó que la misión de los jueces es preservar el derecho a la vida y por eso consideró que en ese objetivo era necesario seguir las instrucciones de los médicos que contemplaban la transfusión.

Acerca de las transfusiones sanguíneas, que no existían en la época de Antiguo y del Nuevo Testamento, no se dice nada en la Biblia. Pero la lectura correcta de ésta ante las transfusiones es que es una práctica puramente médica ante la que la Biblia no tiene nada que decir al no ir en contra de la moral natural ni la Ley positiva de Dios, siendo en todo caso una práctica adecuada y necesaria. La toma de sangre, bebida o de cualquier otra forma, está ligada absolutamente a la alimentación y manducación de las partes animales, y no a la toma de la vitalidad o el alma animal, o la supuesta adquisición de propiedades animales. Cualquier creencia en sentido contrario se basa en un conocimiento científico inadecuado del tejido sanguíneo que hoy en día no tiene fundamento. Algunos preceptos de la antigüedad tienen su sentido sólo el contexto de su época y se basan sólo en concepciones pre-científicas. Si es este el caso, no se puede mantener su extensión a la actualidad como formando parte de la ley divina. Han sido leyes que han tenido su vigencia en ciertos momentos para el pueblo de Israel pero que hoy no lo tienen por tener un conocimiento mayor de la realidad creada.

Por otro lado, la transfusión sanguínea es un método de la ciencia de extraordinaria ayuda para la vida del receptor en multitud de situaciones médicas orientadas siempre a la vida y nunca en contra del donante. Es por eso que la negativa de algún grupo religioso de tomar sangre, ya bebida, comida, o de cualquier otra forma, o negarse a recibir transfusiones de sangre por ser un mandado divino en tanto que en la sangre reside la vitalidad, la parte anímica del ser vivo, es un error que no tiene fundamento bíblico ni científico.