Esa es mi impresión tras entrevistar al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, después de aprobarse una resolución en respaldo del "diálogo nacional” del gobierno de Maduro, y rechazando el pedido de la oposición venezolana de diálogo con mediación independiente y creíble.
La resolución de la OEA del 7 de marzo fue aprobada por 29 votos a favor y 3 en contra de EEUU, Canadá y Panamá, que citaron las demandas de la oposición de una mediación externa porque el gobierno de Maduro -proclamado presidente tras una elección cuestionada, ha arrestado a líderes de la oposición pacífica y está silenciando a los medios- no puede ser juez y parte del conflicto.
Según Insulza, el pedido a Venezuela que acepte una mediación independiente posiblemente sea discutido pronto, porque la crisis no va a amainar. Tanto el gobierno como la oposición necesitarán dialogar para impedir que la crisis se haga aún más profunda, y más sangrienta. Venezuela tiene la inflación más alta del mundo (56% anual), creciente escasez de alimentos, y tasas de violencia sin precedentes. En Caracas llegan a más de 100 por cada 100.000 habitantes, entre las más altas del mundo.
"No creo que la tensión vaya a amainar mientras subsistan los problemas económicos y sociales en el país”, me dijo Insulza. "Los problemas económicos por los que atraviesa Venezuela hoy en día no los puede resolver el gobierno solo, tiene que resolverlos con el sector empresarial, con los partidos de oposición, etc. Y lo mismo con los problemas sociales”.
¿Y qué opina del argumento de la oposición venezolana de que el llamado al "diálogo nacional’ de Maduro es solo una treta para ganar tiempo y desarticular las protestas callejeras?, le pregunté. "No va a amainar la tensión mientras no haya alguna real disposición para dialogar y resolver los problemas entre todos”, dijo Insulza.
Sobre las críticas de que se debería enviar una misión de observación a Venezuela, Insulza señaló que no tiene facultades para hacerlo, a menos el Consejo Permanente de la OEA lo decida y haya una grave ruptura del orden democrático.
El lamentable voto de la OEA a favor de Maduro, así como las declaraciones de la Unasur pasarán al olvido si la crisis se agrava y revele que el supuesto "diálogo nacional” conducido por Maduro es una farsa. Entonces, habrá que volver a contemplar una mediación independiente, única salida válida para Venezuela.
