Don Lillo, junto a su mujer y cuatro hijos vivieron hasta el viernes en un rancho muy precario, de una sola habitación, en condiciones de extrema pobreza, al lado de las vías de ferrocarril en la villa la Estación de La Rinconada, Pocito. El hombre llamó la atención de los funcionarios porque se negaba a mudarse a la casa nueva, porque no tenía para pagarla: "no quiero quedar mal con el gobierno, yo no debo plata a nadie", dijo el trabajador rural de 67 años. José Luis Gioja se le acercó y le dijo que la vivienda va en comodato y desde Desarrollo Humano le enviaron muebles. Este caso marcó la nueva erradicación de villa que se cumplió el viernes, con 121 familias trasladadas al Barrio Alberdi en la Villa Aberastain, muy cerca de donde vivieron por más de 15 años.
