Habrán muchas cosas para destacar en el final del año, seguramente, pero hay algo que parece haber pasado desapercibido y que a mi juicio tiene mucho que ver con la armonía institucional sanjuanina: la buena relación entre Sergio Uñac y Marcelo Lima, gobernador y vice respectivamente.

Contrariamente a la apuesta de muchos dirigentes políticos o periodistas, entre los que me incluyo, Uñac y Lima han sabido apartarse de los egoísmos de las personas que los rodean, quienes pedían sangre en el peor momento, y apostaron a la institucionalidad, lo que de otra forma hubiese ocasionado más de un dolor de cabeza a ellos mismos y en definitiva a las casi 700 mil personas que pisamos todos los días este suelo.

El dato no es menor, en una provincia donde los vicegobernadores han sido noticia con frecuencia.

En 33 años ininterrumpidos de democracia, desde 1983 a la fecha, San Juan tuvo 9 gobernadores distintos, y un tercio de ellos fueron vicegobernadores que llegaron al poder por renuncias o destituciones de primeros mandatarios.

El que inició esa "costumbre" fue Jorge Ruiz Aguilar, quien en 1985 asumió la gobernación tras la renuncia de Leopoldo Bravo. Después fue Juan Carlos Rojas, reemplazante de Jorge Alberto Escobar, destituido en 1992.

Y por último Wbaldino Acosta, quien se hizo cargo del Ejecutivo en 2002, tras la abrupta salida de Alfredo Avelín en un clima muy convulsionado. No se puede decir que las motivaciones de Ruiz Aguilar, Rojas y Acosta fueron iguales, para nada.

Los dos últimos contribuyeron a la destitución de quienes habían sido sus compañeros de fórmula, Ruiz Aguilar, no. De igual forma, es evidente que la historia institucional sanjuanina tuvo sus cimbronazos, e incluso se puede afirmar que los más importantes surgieron de las rivalidades entre gobernador y vice.

Rojas no se bancó el ninguneo de Escobar y Acosta aprovechó la impronta errada de Avelín y la convulsión general para hacerse del máximo cargo institucional de la provincia.

Es decir, no es una locura pensar que desde el sillón de vicegobernador se hagan "travesuras" que terminen complicando al gobernador.

No hay que olvidar que hace un año y medio Uñac y Lima eran rivales en la interna del peronismo para la gobernación de la provincia. Y que al poco tiempo fueron compañeros de fórmula, situación que los pudo haber enfrentado, pero no ocurrió.

Incluso, más de uno de los dirigentes que están con Lima y que estuvieron con él en la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, pidieron internas luego de conocerse que el candidato del PJ era Uñac.

Lima no los escuchó y siguió adelante con el plan trazado, a pesar de haberse convertido en el principal damnificado. 
Hoy se hablan casi todos los días y llevan adelante un trabajo armonioso, hasta parece que se tienen simpatía, a pesar de que toda la historia indicaba que iba a ocurrir lo contrario.