Las finales, se ganan. Eso lo repitieron mil veces en la previa todos y cada uno de los que son parte de la vida de este Atlético Unión. Todos, coincidieron en que no importaba la forma, sino que lo que realmente valía era ganar. Y así lo hizo Unión. Con lo justo, sin que le sobre nada, pero con el merecimiento de no haber renunciado nunca a la búsqueda del resultado que tanto quería. Así, la primera final por el ascenso al Argentino A terminó siendo suya por 1-0 con ese gol de Nahuel Olivari cuando nacía el segundo tiempo y se empezaba a sentir la angustia de la necesidad de ganar como fuera. Unión fue Unión, el que nunca se entrega, el que deja todo. En la revancha del domingo le alcanzará con igualar para ascender, sabiendo que si cae por un gol habrá penales.
El Azul intentó acomodarse en la cancha para imponer condiciones pero en los primeros 15’ de partido no le encontró la vuelta al generoso despliegue de Paraná, que le cortó circuitos, lo presionó en todos lados y lo terminó llevando a tirar pelotazos. Pero pasados los 20’ Unión hizo pie y equilibró todo. Tanto que se repartieron escasas ocasiones de peligro. En el complemento, apareció la luz para Unión. Salió mejor parado y a los 5’ lo tuvo cerca con un remate de Décimo que se fue apenas desviado. Era anuncio de lo que se venía porque a los 8’ ganó Acevedo, encaró, abrió para Olivari quien lejos de meter el centro atrás, se decidió por el arco y en complicidad con el arquero Baigorria, abrió el marcador para el delirio de un colmado ‘12 de Octubre’ que empezaba a creer que se podía. Era ventaja, mínima, pero ventaja al fin. Entonces el peso del partido lo tuvo que llevar Paraná y desnudó que está mejor diseñado para la marca que para la creación porque no generó mucho. Unión se reacomodó en la última línea, aguantó y cuando pudo intentó. Pudo haber duplicado la ventaja en el final pero no acertó en la definición Giménez. Por ahora a Unión le alcanza y le sobra con haber hecho lo que tenía que hacer. Que no es poco.
