Ese arranque en falso sigue pesando como condena en Unión y tal vez sea por eso que ganar, recuperar terreno y aspiraciones es vital para que las esperanzas de clasificación sigan en pie. No era un clásico más contra el Deportivo Maipú, era el partido que se debían para sentir que están a la altura de los mejores, que la clasificación no es una quimera y que, sobretodo, no se olvidaron de ganar. Y con esa actitud lo encaró el Azul. Con dientes apretados, con el fútbol sutil y profundo de dos que sintonizan la misma onda como Alfredo Molina y Hernán Muñoz y la convicción absoluta de que era el momento de arrancar. Unión se quedó merecidamente con la victoria ante el empinado Cruzado mendocino que nunca le pudo encontrar la vuelta al generoso planteo sanjuanino. Lo ganó bien Unión por el enorme primer tiempo y lo justificó con la inteligencia con la que jugó el complemento. Con eso, le sobró para edificar un 3-2 que lo reacomodó de la cabeza, en el fútbol y de paso, en las posiciones. Nada malo para un clásico que esperaban con ansias en Rawson.
Lo mejor de Unión estuvo en el comienzo. Un arranque furioso pero con mucho sentido colectivo y manejado por las sutilezas del Luto y Muñoz que con precisión, movilidad y profundidad metieron a Maipú contra el arco de Gonzalo Gómez y generaron cuatro ocasiones netas de gol que no terminaron en festejo sanjuanino por las tapadas del arquero. Pero a los 13’ la armaron de izquierda a derecha, llegó el centro al área y Gaviglio no perdonó para anticipar. Era el 1-0 merecido pero extremadamente efímero para Unión porque a los 15’, de rebote tras un tiro libre de Coria, el Gato Gigena puso el 1-1 que sacudió feo en Rawson. Pero hubo reacción en Unión y a los 20’, Ariel Sánchez metió un cabezazo bombeado y milimétrico desde afuera del área para poner el 2-1 que era justicia. Todo era del Azul pero a los 33’ el árbitro Marconi expulsó a Eduardo González y le complicó las cosas a Unión.
En el complemento, Maipú probó con más fútbol metiendo a Banco por Imbesi en el medio pero la apuesta le duró poco ya que perdió a Jofré por expulsión, quedando diez contra diez y favoreciendo el planteo de Unión que se paró para la contra y a los 23’ del complemento lo terminó de liquidar con el segundo gol de Ariel Sánchez tras una contra que manejó Molina y se estiró en la generosidad de Gaviglio. Maipú puso lo que le quedaba. Arriesgó el resto pero le alcanzó para el descuento del Pampero Coria. Era ya triunfo Azul que esperó este partido para ganarlo, para disfrutarlo. Se lo debía y ahora, la historia puede ser otra tras ese comienzo en falso que pesa como condena.
