Alguien pudo haber supuesto en el discurso opositor, que "se acabó el viento de cola"; que los compromisos del gasto público subieron un 40 % en este año electoral, contra ingresos que amagan palidez; que devaluaciones vecinas pueden hacerle un esquive a las exportaciones -o sea a las retenciones- que habrá que sincerar las tarifas, que el dólar chato; que la valija del subsidio a la energía, el transporte o la asistencia social, no podrá este año del Nuevo Principio, ser todo lo lozano que esperaba La Señora. Que la inseguridad, que el empleo en negro, que la calidad de la educación, que la concentración del poder a través de la discrecionalidad en el manejo de los recursos y los gobernadores haciendo cola en Buenos Aires. Y otras quejas.

Pero no. Nada de eso se oye aquí en la frenética campaña de la oposición. Extrañamente los 2 o 3 principales candidatos opositores nada objetan a la mentora del proceso K y -convencidos de que la definición popular ya dio su veredicto el 14 de agosto- todos, con mayor o menor evidencia, con mayor o menor descaro político, han salido a dar por sentado que Cristina será la rectora del nuevo período Kirchner y ellos, entonces, se juegan a ser los protagonistas en sus provincias o en sus municipios.

"Si usted ya eligió Presidente", "Si ya decidió a quién votará el 23 de octubre", argumentan elípticamente. "Aquí elija un gobernador", "Si ya eligió presidente, vote por su intendente", sugieren sin escozores de ánimo.

Hasta los más duros opositores de antaño -los radicales que comandan Iglesias y el propio Cobos; los demócratas con Rodríguez Saá, el del "país aparte" que acompaña al columnista de la televisión (C5N), hacen objeciones a la decisión popular: oficialistas y opositores, detrás del tumulto de Cristina.

Sólo se ha oído aquí en el pago, un frenético y casi desgañitado discurso -mal grabado- de Ricardo Alfonsín, en el que desacredita el proceso institucional y económico del país y le pasa factura a Cristina. Es tanto el desborde y el tono, que hasta los propios radicales tratan de disimularlo en la pauta: saben que no es el método, ni por el discurso ni por el personaje (del que la UCR ya intentó despegarse un par de veces, primero procurando pegarse Binner y luego pidiéndole a la Justicia Electoral que permita cortar las boletas previamente en el cuarto oscuro).

El corte salvador

Por cierto, el instrumento sugerido es el corte de boleta, que sin embargo -pese al intento de la UCR- la Justicia Federal no autorizó a que se haga previamente en el cuarto oscuro. Era previsible: seguirá reinando la vieja "lista sábana". Y los justicialistas -que van en la succión y el arrastre de Cristina, sobre todo después de la última visita- muestran a todos sus candidatos con La Señora en el medio de la fotografía: "La iniciativa que contagia, la fuerza que transforma", reza el cartel oficial del PJ, con una Cristina en primerísimo plano y los candidatos (Francisco Pérez y Carlos Ciurca, ambos ex ministros de Jaque, de cuya "gestión" hace unos mese huían despavoridos), ahora se muestran con él, sin mayores objeciones, amparados por la foto de la Señora de Olivos y sin rencores (claro, no lo dejaron arrimarse siquiera a ninguna diputación nacional o al Senado de Rivadavia y Río Bamba.

Hubo esta semana tenues intentos de discutirle a De Vido el programa de obras públicas nacionales en Mendoza: Portezuelo del Viento y Los Blancos, diques-embalses emblemáticos para la Mendoza árida y con problemas de agua. Y hasta hubo algunos rebotes por la minería y los glaciares, cuando se conoció que en noviembre se conocerán los resultados del inventario que está encabezando el IANIGLA y Ricardo Villalba, un duro defensor de la integridad de los bloques que, dice, se han seguido reduciendo entre un 15 y un 20% en el área del río Mendoza desde los ’80 (en torno a sus márgenes se genera el 75% del PBG local).

Y sin embargo, nada se metió en la dialéctica de los opositores: "Si ya decidió su voto a presidente", siguió siendo argumento, sobre todo después del tren urbano, de la línea de alta tensión y del nudo vial en el Acceso Sur (ayer anunció el oficialismo que le hará una tercera vía al Acceso y que rodeará a la ciudad de avenidas de circunvalación como las de San Juan). Tampoco la discusión del precio del vino, que los sanjuaninos le endilgan a Mendoza (porque, dicen, no completaron el cupo de mosto para diversificar).

Por cierto, lo de siempre: hay consultoras -Poliarquía- que le dice a sus contratantes que "Iglesias va al frente de las preferencias del mendocino, pero hace la salvedad que ganaría si la "gente corta más del 35 % la boleta" (aquí el promedio histórico no supera el 10 o 12 %). Los otros -De Tommaso, Bolatti- les dicen a los justicialistas que el arrastre de Cristina va viento en popa y que si no hacen bulla con algún escándalo, gana Pérez por 15 puntos. ¿Cristina? No, eso está fuera de discusión: ninguno le da aquí menos del 50%.