Por la demanda que los ingenieros Carlos Rudolph y José Matar iniciaron en 2011 contra la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), exigiendo una reparación económica y un pedido público de disculpas, desde la casa de estudios superiores dieron a conocer ayer que harán una propuesta concreta de dinero, pero insistieron en que no pedirán un perdón. Las dos partes retomarán hoy la instancia de conciliación y el abogado José Luis Miolano, a cargo de la Dirección de Asuntos Legales, dijo que según entiende el Consejo Superior, máximo organismo del gobierno universitario, “no corresponde” el segundo requerimiento.
El rector Oscar Nasisi, quien ayer prefirió no hablar, en declaraciones anteriores había expresado que no se debían pedir disculpas porque la institución no había actuado “de mala fe”, cuando se hizo la denuncia. Después de esos dichos, la Justicia abrió una instancia de negociación que abría expectativas de que la UNSJ accediera al desagravio que piden los ingenieros, pero la decisión fue mantener la misma posición.
Miguel Arancibia, el letrado de los demandantes, sostuvo que para acordar deberán analizar la oferta del resarcimiento, aunque aclaró que sus clientes exigen que se haga un acto de desagravio porque fueron acusados injustamente de un delito que la Justicia demostró que no habían cometido. De todos modos, el abogado dijo que la última palabra la tendrán ellos.
A las 10 de hoy, en el despacho del juez federal Miguel Gálvez, tendrá lugar el encuentro, que será clave para definir si avanza o no la demanda contra la UNSJ. Si hay acuerdo, el trámite judicial no continuará, pero si no lo hay, el juicio seguirá y la casa de estudios podría ser condenada a hacer frente al reclamo económico. Según trascendió, en las negociaciones que comenzaron tras la primera audiencia (ver aparte), Rudolph y Matar habrían accedido a recibir un monto de 10 millones de pesos, cuando se hablaba de que la cifra, con actualizaciones e intereses, rondaba los 40 millones de pesos.
El origen del conflicto es una denuncia que presentó el exrector Tulio Del Bono en junio de 1990 contra ambos ingenieros, vinculados con el Instituto de Investigaciones Mineras. Estaban sospechados de haber cometido malversación de caudales públicos y peculado, que consiste en la apropiación de dinero que estaba bajo su custodia. Pero en un juicio oral y público que tuvo lugar en noviembre de 2008, el Tribunal Oral de San Juan los absolvió de toda responsabilidad. A raíz de ese dictamen, los ingenieros pretenden un resarcimiento por los haberes y trabajos que dejaron de realizar, y una retractación pública.
Miolano sostuvo que en la Universidad entienden que no es correcto pedir disculpas por algo que no hicieron las dos últimas gestiones, las de Benjamín Kuchen y la de Nasisi, pero que podría hacerlo el exrector Del Bono. Consultado el actual secretario de Ciencia y Tecnología, sostuvo que “si me dicen en qué me equivoqué, como buen cristiano no tengo reparo en pedir disculpas”. Pero aclaró que la denuncia “actué en nombre de la Universidad y con aval del Consejo Superior”.
Miolano advirtió que, en el caso de que el juicio termine con sentencia condenatoria, se estaría creando un precedente grave y lo comparó con el escándalo de las expropiaciones. “¿Qué pasaría si los presuntos imputados, los exjueces Carlos Macchi o Rosalba Marún resultaran absueltos? ¿En ese escenario la Provincia tendría que indemnizarlos?”. Y añadió que “en ese caso, en el futuro ningún funcionario que sospeche de un hecho delictivo se animará a denunciarlo”.
