En la Cámara Civil, hace más de una década que no hay movimiento de magistrados, según señalan en Tribunales. Por eso, la jubilación del camarista Alejandro Largacha Quiroga marca un hito y también abre gran expectativa porque es un cargo muy apetecible.
La Cámara Civil, junto con la Laboral, es donde hay más jueces proclives a la jubilación -un proceso que puede considerarse necesario porque la planta de magistrados de San Juan se muestra avejentada-, que se está demorando en la mayoría de los casos porque los magistrados buscan una ley que les asegure un retiro más conveniente, económicamente hablando.
Si bien hay una promesa oficial de que una norma provincial les abra camino hacia el 82% móvil, Largacha es uno de los varios jueces que pidió oportunamente el beneficio vía amparo judicial y así consiguió irse en buenas condiciones, sin esperar la ley giojista (ver aparte), según fuentes calificadas.
El cargo es clave porque conlleva una valiosa cuota de poder: los camaristas sólo tienen por encima una instancia de revisión de sus fallos en la provincia. Además, que esté vacante supone un lugar libre también en algún juzgado de primera instancia. Esto, porque en Tribunales analizan que quienes se presentarán serán actuales jueces civiles, que son los que tienen mayores antecedentes en la materia.
Según las fuentes, el Consejo de la Magistratura abrirá las inscripciones para los postulantes el 29 de marzo próximo, tras quedar la vacante fija el 1 de este mes, con el pase a jubilación aceptado de quien era el presidente de la segunda sala de la Cámara Civil local.
Las vacantes de funcionarios judiciales deben ser cubiertas dentro de los 90 días de producidas, según dicta la Constitución Provincial. Para cumplirlo, el Consejo de la Magistratura debe elevar una terna a la Cámara de Diputados, que aprueba al elegido por mayoría simple. Este último es un proceso eminentemente político, cuya modificación está pendiente. La reforma del sistema, que implicaba la incorporación efectiva de la instancia de exámenes, se congeló hace años.
La última designación de un camarista fue en 2001, cuando Eugenio Barbera ingresó a su puesto en el fuero Penal.
