Las inquietudes por la preservación de los ecosistemas cordilleranos son cotidianas y parecen circunscribirse a la explotación minera. Sin embargo existen otras actividades donde la depredación produce daños irreversibles por falta de regulaciones y controles, como es el ingreso irrestricto de pobladores chilenos para realizar una explotación ganadera carente de sustentabilidad, en territorio argentino.
La carta de un lector de este diario ha vuelto a alertar sobre estas sistemáticas incursiones, o "veranadas”, que a pesar de su reiteración no tiene una adecuada solución. La zona de Valle de Los Patos Norte, con inmensa riqueza faunística y geológica, en noroeste del departamento Calingasta, es uno de los valles cordilleranos mas grandes de Sudamérica, con varios arroyos que desembocan y forman una gran laguna en su parte central. Este paraíso, con vegas que se extienden hasta las quebradas aledañas, es destino preferido de decenas de puesteros trasandinos desde hace varias décadas. Aprovechan la baja altura de la cordillera, con numerosos pasos fronterizos clandestinos, para ingresar con sus rebaños, equinos y perros, más una logística que le permite al asentamiento la posibilidad de producir quesos que después comercializan en el lado chileno.
También han levantado refugios, tanto en este valle como en el Valle San Francisco, Río del Viento, Los Azules y más al sur en la zona de Piuquenes, según se ha denunciado. La presencia humana y la intensa actividad de los arrieros ha generado el sobrepastoreo de las vegas, la contaminación de las aguas y alto riesgo para la fauna silvestre debido a epizootias transmitidas por animales domésticos y de los rebaños chilenos.
