En el Día Mundial del Medio Ambiente es necesario comprender que nuestra provincia afronta uno de los mayores desafíos vinculados a preservar el hábitat de sus oasis a fin de contrarrestar, en cierta medida, las consecuencias del cambio climático que se avecina.
La conservación y promoción de la forestación figuran entre los aspectos fundamentales para alcanzar el objetivo, de ahí la importancia que se le otorga a todas las acciones y políticas que se implementan, tanto desde el sector privado como del público, y que tienen que ver ya sea con las talas masivas o las campañas de forestación que se registran cada tanto, en zonas urbanas o rurales.
Realizando un balance de las acciones a favor o en contra de los últimos años, en relación al proceso de forestación, encontramos que hay una tendencia negativa, si tenemos en cuenta que hubo numerosas talas de árboles centenarios, en la zona rural, y de especies de sombra, en zonas más pobladas, todas ellas con el argumento de que esos ejemplares obstaculizaban el desarrollo de proyectos, sin tener en cuenta que en la actualidad los árboles son tan preciados en todo el mundo que cualquier emprendimiento está condicionado a su existencia. También fueron erradicados cientos de ejemplares con la justificación de estar afectados por enfermedades incurables, cuando un árbol tratado a tiempo y correctamente cuidado puede alcanzar una recuperación extraordinaria, sin necesidad de recurrir a la moto sierra como única alternativa.
Medidas como la erradicación de 32 ejemplares del Parque de Mayo de nuestra ciudad Capital, de lo que se informó el pasado 11 de Mayo, o el inicio de tala de un total de 400 eucaliptus centenarios en el departamento Pocito, para posibilitar el ensanche de la calle Mendoza, desde calle 11 hacia el Sur, constituyen acciones que afectan al medio ambiente, ya que por más que se anuncien campañas de forestación para subsanar este atropello a la naturaleza, está comprobado que deberán pasar varias décadas para recuperar la sombra y el aporte de oxígeno de arboledas existente hasta hace poco.
Por otra parte, las antiguas cortinas de árboles que los agricultores pioneros de estas tierras plantaban sabiamente, para proteger sus cultivos de los vientos, están desapareciendo paulatinamente en una acción que priva a las fincas de una barrera natural y de un aporte de oxígeno al ambiente, en momentos que más se necesita.
Es evidente que el esfuerzo por concientizar a la población sobre la necesidad de proteger nuestro hábitat, mediante la protección de los árboles, como también de la ampliación de la superficie destinada a diversas plantaciones, encuentra obstáculos en la acción de personas que no quieren entender que un San Juan sin árboles o superficies cultivadas por el hombre, está destinado a convertirse en un desierto. Es lo que está ocurriendo en determinados sectores de los departamentos 25 de Mayo, 9 de Julio, Sarmiento, Caucete y Valle Fértil, entre otros tantos, en los que talas masivas de añosas arboledas o del monte natural provoca que la humedad, que suele ser retenida por el suelo, no alcance a mantener vivas las plantas, lo que es un determinante para que el desierto avance implacable provocando mayores sequías y el consecuente aumento de temperatura.
Es lamentable, tanto en la zona urbana como rural de toda la provincia, observar cómo está prevista la tala de ejemplares arbóreos. La conocida cruz pintada en los troncos es una sentencia para numerosas especies que tarde o temprano terminan bajo la implacable acción de moto sierras accionadas por particulares o por agentes de algunos de los organismos del Estado.
Sin duda hay que cambiar algunos conceptos como el de las plazas sin árboles para posibilitar el crecimiento del césped, y destinar más espacios públicos para que funcionen como pulmones en cada una de las poblaciones cabeceras de los departamentos o de nuestra ciudad Capital. Un ejemplo a imitar lo constituye la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, diseñada en 1882 por Dardo Rocha, con 23 plazas plagadas de árboles que están ubicadas cada 6 cuadras, más un parque de 14 hectáreas. Esto otorga a esta populosa metrópoli, un aspecto muy particular y la oxigenación necesaria para que vivan allí alrededor de 800.000 personas.
Desde 1973, cada 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas en la Conferencia de Estocolmo, Suecia. Esta recordación fue instituida para concientizar a la sociedad sobre "la necesidad de llevar a cabo un desarrollo sostenible para preservar el medio ambiente, promoviendo la atención y la acción política al respecto”. Es en este sentido, que en nuestra provincia hay que comprender que más allá de campañas como la anunciada forestación, con especies autóctonas, de la Ruta 40 en Sarmiento hay que evitar la erradicación de ejemplares existentes, mejorando sus condiciones sanitarias y creando condiciones apropiadas para la forestación en general.
