No sólo se conforman con robar, ahora también hacen daño. Al menos ese parece que fue el objetivo de los vándalos que atacaron una escuelita rural del distrito El Bosque, en Angaco, en la que concurren apenas 60 chicos. Se llevaron una garrafa, artefactos y pelotas, entre otras cosas. Para completarla, en forma de burla, enchastraron todo arrojando la mercadería, la lavandina, los huevos y pintura y además dejaron abiertos los grifos de los baños para inundar el establecimiento. Los padres de los alumnos piden seguridad, pero hasta ayer al mediodía el único que había ido era el policía de un puesto policial cercano.
Fue tal el desastre con el que se encontraron ayer en la mañana en la Escuela Juan Pringles, que la directora tuvo que suspender las clases para los chicos de la primera y secundaria. Los delincuentes entraron tras romper una puerta de la cocina que da a los fondos del predio, situado en calle El Bosque, cerca de Campodónico.
El panorama era desolador. Arrojaron pintura en el piso y las paredes de dos aulas, también tiraron los huevos, la leche, las galletas y el dulce de batata en el piso y rociaron la lavandina y el detergente por toda la cocina, incluso dentro del freezer y la heladera. En la dirección desordenaron todo. Además, robaron una garrafa de 15 kilos, una multiprocesadora, una bomba de agua, un parlante del equipo de música, algo de mercadería y cuatro pelotas de fútbol nuevas, denunciaron.
