Anoche a las 21.00 se reencontró con su verdadero yo: ese creativo que sabe de rigor artístico y nada tiene que ver con el polémico jurado que ironiza en Bailando. Es que muy lejos de las rencillas del certamen de Tinelli, el extravagante Pachano ofreció al público sanjuanino un varieté lleno de glam, destreza de baile y delicada bohemia parisina. Si bien profesó más pompa de vestuario que impacto general -por momentos se agrietó en sonido-, Pour la Gallery articuló sus bondades escénicas y permitió descubrir el talento corporal de Aníbal -sobre todo en los cuadros de Tap-, admirar el correcto desempeño de su hija Sofía -marketinera partenaire- y aplaudir el destaque de Nicolás Armengol -el soñador que acompaña a la blanquísima primogénita-.

El tema musical de inicio (en off) estuvo a cargo de la aguda Valeria Lynch y valió para predestinar los encantos sonoros de las casi 2 horas de función (oscilando entre versiones cool de La Vie en rose e Imagine de John Lennon), apreciar una pantalla revisionaria (con la vida y obra de Pachano) y asomar el histrionismo Maxi de la Cruz. El artista invitado, no sólo la rompió cantando el jazzero "When your smiling", sino que propuso intermitente gracia stand up y ameritó una platea descostillada de carcajadas. ¿Su rutina de humor? El promocionado malhumor del hombre-galera y una tipificación de risas (las forzadas, las del amigo actor que se vive riendo o las del amigo gay que aprovecha la risa para tocar a su compañero). Pero la entretenida animación sumó lo más esperado: la danza como súmmun y el brillo de la indumentaria. En ese marco, el cuerpo de bailarines acudió a todo tipo de géneros (textiles y melodiosos) y despuntó coordinación -aunque con algunas imprecisiones en varios trucos-.

No faltó una vitrina con vestidos, iluminación, make up y coreografías a lo Moulin Rouge, alabanzas de arrabal (con tango electrónico), brillos Swarovsky, tracks políglotas (muchas se cantaron en inglés, francés y árabe) y espacios reflexivos (como el número que reclamó paz universal y repudió a Bin Laden, entre otros). Con altas y bajas, Pour la Gallery resultó la mejor manera de conocer a Pachano y distinguir su calidad -el que no descuida arte y exhibe calidad-.