Londres, 27 de abril.- En una calle del costoso vecindario de Kensington, en el oeste de Londres, hay una vivienda de tres pisos cuya fachada fue pintada con rayas verticales de color blanco y rojo. La selección de colores obedece una venganza de su propietaria.

Según reportaron diferentes medios británicos, Zipporah Lisle-Mainwaring quería demolerla para construir una casa de cinco pisos con todos los lujos, entre ellos, un sótano de dos niveles con una amplia piscina.

Pero sus vecinos se opusieron a la remodelación y presentaron una queja oficial ante las autoridades, tras lo cual, los permisos para llevar adelante la construcción fueron denegados, señala la BBC.

Esto molestó mucho a la mujer, que decidió convertir su casa en un caramelo gigante. "Hay muchas personas molestas con esto, la mayoría odiamos la casa. Creo que es una monstruosidad de muy mal gusto", le dijo al periódico británico The Guardian Saskia Moyle, una estudiante de 18 años que vive con su padre frente a la casa de rayas rojas.