Aterrizó la Fórmula Uno en España y se vivió el primer cambió de guión que puso fin a la hegemonía de Mercedes, en un gran premio que coronó al holandés Max Verstappen (Red Bull) como el piloto más joven de la historia en ganar una carrera del Mundial. A sus 18 años, 7 meses y 15 días, Max Verstappen, que este fin de semana se estrenaba al volante de un Red Bull en lugar del ruso Daniil Kvyat, degradado a Toro Rosso, acalló las voces que cuestionaban la decisión de la escudería austríaca y se llevó, contra pronóstico, el Gran Premio de España.
Todo indicaba que volvería a verse un monólogo de Mercedes. Buscaba Hamilton, que salía desde la ’pole’, discutirle la victoria a Rosberg, vencedor hasta ayer de las cuatro primeras carreras del año. Pero todo cambió cuando se apagó el semáforo rojo y el germano adelantó en la arrancada a su compañero de equipo, que perdía la ventaja que tradicionalmente da en Montmeló salir desde la primera posición. Sin embargo, todo se fue al traste en la tercera curva del trazado, en la que Hamilton intentó pasar por la derecha a Rosberg y, tras pisar la moqueta exterior, perdió el control de su monoplaza, que arrastró al de su compañero fuera de la pista. De esta manera, Mercedes no podía alargar la racha de diez victorias consecutivas y se abría la ventana para que, al fin, se viviera una lucha preciosa entre los Red Bull y Ferrari. La gestión de las paradas fue una de las claves del Gran Premio. Vettel y Ricciardo apostaron por pasar tres veces por el ’pit-stop’, mientras que sus compañeros Raikkonen y Verstappen prefirieron aguantar las gomas con dos paradas. La segunda opción, la más arriesgada, fue la vencedora. Verstappen se quedó con el liderato en la vuelta 43, seguido de cerca de un veterano como Kimi Raikkonen, mientras que Vettel y Ricciardo se enfrentaban en un duelo fantástico en la lucha para subirse hasta al tercer cajón del podio.
En éstas, el australiano buscó incomodar al cuatro veces campeón del Mundo, que por radio se quejaba de la agresividad del piloto de la escudería austríaca. Finalmente, el teutón mantuvo la tercera posición, después de que Ricciardo pinchara la rueda trasera izquierda en la penúltima vuelta, algo que, sin embargo, le permitió mantener la cuarta plaza, mientras que su compañero de equipo, que hace apenas tres semanas pilotaba un Toro Rosso, gritaba de felicidad consciente de que había hecho historia.
