La ley que prohibe llevar el velo integral entró ayer de facto en vigor en Francia, donde se practicaron las primeras detenciones de mujeres con burka y niqab durante una manifestación de apoyo a esas prendas islámicas en París.
Tres mujeres fueron arrestadas por la policía en una mediática operación que tuvo lugar frente a la catedral de Notre Dame de París, donde la asociación "No toques mi Constitución" había convocado una marcha contra la ley que prohibe el burka.
Una de las detenidas llevaba un burka, otra un niqab y la tercera un hiyab, prenda que no está prohibida por la ley que acaba de entrar en vigor.
El niqad es una prenda de color negro que consta de dos partes: un velo que cubre el rostro y sólo deja libres los ojos, y una túnica que puede llegar a la rodilla o a los pies. Se utiliza en el Golfo Pérsico y también en Siria o Jordania. Mientras que el Hijab, que significa velo en árabe, es el más utilizado en Occidente y deja al descubierto el rostro.
La mujer que portaba el hiyab se disponía a leer un manifiesto cuando un grupo de agentes la rodeó y la condujo a un furgón policial, al igual que había hecho con anterioridad con las otras dos mujeres.
También fueron detenidos algunos de los responsables de la asociación convocante.
Oficialmente, un portavoz de la policía indicó que los arrestos no se debieron a que las mujeres llevaran velo islámico, sino a que la manifestación no contaba con los permisos reglamentarios.
"No toques mi Constitución" aseguró que había pedido esos permisos, pero que las autoridades se los negaron porque los motivos que reivindicaban estaban fuera de la ley.
Los arrestos no acabaron con la determinación de las mujeres, que además de llevar el burka por motivos religiosos aseguraron portarlo a partir de ahora con carácter reivindicativo.
Kenza Drider, que se ha convertido en una de las figuras en favor del burka, tomó un tren desde Aviñón, en el sur de Francia, para participar en la marcha y, posteriormente, en un programa de televisión.
Pero fue arrestada por la policía al poco de llegar a la plaza delante de la catedral de Notre Dame, sin que apenas pudiera dirigirse a los medios de comunicación.
La ley prevé una multa de hasta 150 euros para quienes porten esta prenda islámica. Más severamente se castigará a quienes impongan el uso del burka, que podrán ser condenados de uno a dos años de prisión y pagar multas de entre los 30 mil y 60 mil euros.
Historiadores aseguran que la burka afloró en Afganistán a principios del siglo XX por las clases acomodadas para evitar que la belleza del rostro de las mujeres tentara a los hombres.
