Fue durante la gestión de los gobiernos cantonistas, en las primeras décadas del pasado siglo, que se crearon las llamadas escuelas para del Hogar Agrícola. Una de ellas, fundada en la capital sanjuanina, fue puntualmente creada en julio de 1932, y su nombre completo era "Escuela Normal del Hogar Agrícola”, institución que luego tomó el nombre de "Escuela Normal Regional General San Martín”, actualmente "Escuela Superior General San Martín”. Algunas de estas escuelas se erigieron en localidades lejanas, como en La Flores, departamento Iglesia o en Valle Fértil. En ellas se enseñaba especialmente tareas propias de la granja, desde la cría de animales, hasta actividades culinarias, asistiendo especialmente mujeres.

La escuela nombrada fue construida sobre la Avenida Rawson y General Paz, donde al presente se encuentra el "Museo Agustín Gnecco”. Funcionó hasta que sobrevino el terremoto de 1977, luego de un tiempo fue construido el actual edificio, frente a nuestra terminal de ómnibus. Actualmente se puede apreciar la robustez del edificio, con sus espaciosas salas, que antes eran aulas, y la elegante y señorial galería. En realidad creo que se decidió mudar al alumnado por un tema de precaución, pues la edificación no sufrió averías importantes.

A esta escuela, tuve la dicha de asistir y terminar mi secundario, a mediados de la década del 70. En ese entonces el titulo otorgado era de "Bachiller Agrario”, junto con el de pedagógico, orientación esta, que fue tomada con apresuramiento o equivocadamente y que finalmente terminó con el perfil originario de la institución. En esta escuela -que recuerdo con mucho cariño y agradecimiento- teníamos además de las asignaturas propias de la curricula secundaria, las materias inherentes al perfil del egresado. Estas clases eran dadas en aquella querida granja, que funcionaba sobre la calle Sáenz Peña, Santa Lucía, donde actualmente existe el profesorado de Educación Física.

Recuerdo que el horario era generalmente en contraturno, y nos llevaban y traían en un ómnibus que poseía el Ministerio de Educación. Según tengo entendido esta granja funcionó originariamente donde ahora está el Automóvil Club. Volviendo al tema de las "clases rurales”, estas eran dadas por un pléyade de profesores inolvidables, excelentes docentes, entre los que recuerdo con mucho aprecio al profesor Flores Benavides, junto a Merino, Núñez, Becerra, Coll, entre otros más.

Era apasionante el dictado y la enseñanza de estas materias. Cada grupo de alumno poseía su pequeña parcela de tierra, que tenía que cuidarla con esmero, a veces hasta algún día feriado teníamos que ayudar a los profesores al regadío de estos cultivos, a los que considerábamos como propios. Otras tareas, era el cuidado de animales de granja, como el esquilado de alguna oveja, o arar la tierra tipo tracción a sangre.

Junto a este bagaje de conocimientos y destrezas "campestres”, las materias convencionales igualmente eran dictadas por profesores de primera línea, cuyo pilar de enseñanza era simple, pero daba espléndidos frutos: pasar horas leyendo y leyendo reflexivamente, exámenes rigurosos y respeto mutuo. Esta institución, señera en la enseñanza local, cumplió un rol estupendo en aquellos años.

(*)Magister en Historia.