Varias decenas de personas murieron ayer en las calles de Kiev durante una jornada de violencia armada, mientras los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia mediaban en el conflicto ante el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich.
El gobierno enfrenta desde noviembre una serie de protestas en el sector occidental del país, favorable a un tratado de asociación con la Unión Europea que el mandatario rechazó para aceptar en cambio ayuda financiera y un mayor acercamiento con Rusia.
‘Desde el principio de la confrontación hemos perdido más de 100 personas‘, aseguró Alexandr Turchínov, uno de los dirigentes del principal partido opositor, Batkivschina (Patria), desde la tribuna del Parlamento, que se reunió ayer de urgencia.
Por su parte, para el Ministerio de Sanidad de Ucrania al menos 75 personas es el número oficial de fallecidos durante los disturbios registrados en los últimos dos días. Además, se estiman en más de un millar los heridos en los enfrentamientos, en su mayoría en la sangrienta jornada de ayer, ya que hasta la mañana, cuando aún estaba en vigor la tregua acordada
el miércoles entre autoridades y oposición, habían muerto unas 30 personas.
La policía ‘está utilizando balas de combate comunes y antiblindados. Disparan a matar‘, dijo el diputado Sviatoslav Janenko del partido opositor ucraniano Svoboda (Libertad).
El opositor, jefe del servicio médico del denominado Estado Mayor de Resistencia Nacional, indicó que la mayoría de los muertos y heridos se ha producido junto la plaza de la Independencia (el Maidán), corazón de las protestas que estallaron en Kiev hace tres meses.
El partido nacionalista Svoboda (Libertad) denunció que las fuerzas de seguridad fueron las que iniciaron la ruptura de la tregua al abrir fuego a las 08:00 horas contra los congregados en el Maidán. El ministro ucraniano del Interior, Vitali Zajarchenko, ordenó ayer la entrega de armas de combate a los efectivos policiales y advirtió de que la ley les permite utilizarlas contra los extremistas.
