La cuestión que debatían las mujeres de la casa, una madre y sus dos hijas adolescentes, era si debían permitir el reingreso del jefe de hogar, ese hombre con el que la mujer mantuvo una relación sentimental de 15 años y había sido echado por golpearlas y maltratarlas. La oferta del sujeto incluía la promesa de no repetir conductas violentas, pero entonces la mayor de las chicas, de 15 años, no aguantó y estalló en una terrible revelación: le dijo entre lágrimas a su madre que su papá la había violado desde los 12 años y le daba pastillas para evitar embarazos.

En el acto la negociación se interrumpió y enseguida, el 20 de diciembre de 2013, la mujer de 35 años viajó desde Calingasta hasta la Central de Policía a denunciar lo que le había contado su hija, quien no había dicho nada antes por temor a que su papá cumpliera la amenaza de matar a su madre o a sus hermanos si hablaba, dijeron fuentes policiales y judiciales.

En declaraciones posteriores, los investigadores agregaron en la causa la versión de que ese albañil de 34 años le daba de beber algún somnífero a su mujer para evitar que escuchara cualquier ruido y así se allanaba el camino para someter a su hija.

Dos días después de la denuncia, en el Tercer Juzgado de Instrucción recibieron un pedido de eximisión de prisión que el sospechoso interpuso a través de su abogado, Darío Amaya, para no quedar detenido luego de declarar, dijeron fuentes judiciales.

Pero luego de recolectar pruebas, como la versión de la chica en Cámara Gesell, el juez Guillermo Adárvez rechazó el pedido del imputado. De todos modos no fue necesario mandar a apresarlo: el último jueves, el albañil se presentó con su abogado defensor y dio su versión.

Según Amaya, su cliente negó cualquier vinculación al grave delito denunciado y atribuyó todo a una confabulación de su mujer para echarlo de la casa y así tener "amoríos’ con mayor tranquilidad.