El juez Ernesto Kerman (Sala II, Cámara Penal) condenó a 14 años de cárcel a un albañil de 65 años que, la semana pasada, se había declarado culpable de un delito gravísimo: haber abusado sexualmente durante 10 años de su hija discapacitada. Esa pena había aceptado recibir el condenado (no identificado para proteger a la víctima) cuando suscribió un juicio abreviado con la fiscal Alicia Esquivel Puiggrós a través de su defensor Leonardo Villalba.

El caso se denunció el 2 de mayo del año pasado cuando la mujer, por entonces de 35 años (sufre un retraso madurativo) se desahogó en un Centro Integrador Comunitario de Pocito, y contó “el asco” de esa situación que estaba a punto de “volverla loca”.

Ya en la Justicia revelaría que su padre la sometía a cambio de comprarle la cosas que necesitaba para la casa o para sus tres pequeños hijos, un asunto que la fiscal Esquivel Puiggrós estaba dispuesta a indagar a fondo, más allá de la versión de la mujer de que son fruto de una relación con otro hombre (identificado en el expediente) que fue echado de la casa por su padre.

Según fuentes judiciales, si el sospechoso no confesaba y el juicio seguía su trámite normal la fiscalía iba a pedir pruebas de ADN porque justo en el extenso tiempo que ocurrieron los ultrajes, se produjeron los nacimientos de las criaturas y ese era un punto que no cerraba.

Ahora puede haber polémica: a pesar de la pena, el condenado puede acceder a prisión domiciliaria cuando cumpla 70 años.