Entre los atractivos de los que se puede disfrutar en el mítico museo, compuesto de galerías interactivas, los espectadores se conmueven al usar las pantallas táctiles que tiene la galería 7 ya que permite conocer las consecuencias de la tragedia y recorrer la lista de pasajeros. Pero antes de llegar a esa sección el visitante ha pasado ya por otras seis galerías. Entre ellas el visitante revive el proceso en un recorrido por los muelles, con imágenes en vídeo filmadas hace cien años, modelos de tamaño real, sonidos de la época y donde también se puede percibir hasta los olores de ese entorno industrial. Tras disfrutar de la botadura del Titanic en la galería 3, la 4 recrea con todo tipo de detalles la vida a bordo del barco, con réplicas de los camerinos y hasta la misma escalera donde Leonardo di Caprio esperó a Kate Winslet en la película de James Cameron. De ahí se pasa a la galería 5, al ‘viaje inaugural‘ y a la ruta seguida por el Titanic. Pues ya la galería 6 es, quizá, la más dramática de todas. Efectos visuales y sonoros reviven las últimas horas del buque. El Belfast Titanic explora en la galería 8, la leyenda creada en torno al barco a través de los reportajes, de las películas o de la literatura que ha mantenido viva su magia.
