Ellas fueron una de las atracciones de la nueva edición de Gran Hermano. En una especie de promoción 2 por 1, las gemelas, oriundas de Río Negro, pasaron el casting y fueron parte del juego. Sin embargo, la estadía terminó pronto para Julieta y Antonella Pozzi (20), ya que fueron eliminadas por elección de la gente. “No imaginábamos que nos tocaba a nosotras salir. Estar en el reality fue lo mejor que nos pasó”, cuentan, melancólicas, las hermanitas, que ansían regresar… ¡e ir por la revancha!

–¿Por qué la decisión de participar ambas del programa?
–Cuando terminamos el secundario nos vinimos a estudiar a Buenos Aires y convivimos, además, con una hermana mayor. Quisimos entrar al reality porque con 20 años creímos que teníamos la edad para vivir esta experiencia y veíamos que el hecho de ser gemelas podía resultar atractivo. El hecho de entrar como gemelas lo propusimos nosotras siendo un solo participante. Si una no entraba, nos bajábamos. Somos hermanas y no nos gustaría que entrara una sola. Estaba bueno para el formato, era un plus que nos iba a ayudar en el casting también.

–¿Hacen todo juntas?
–Generalmente hacemos todo de a dos. Los deportes, o cuando vamos al gimnasio. Nos separamos solamente cuando vamos a la facultad, donde en el recreo nos cruzamos. Los compañeros, de hecho, nos confundían.

–¿Imaginaban que era el turno de ustedes de abandonar la Casa?
–La salida nunca la esperamos. Creíamos que le íbamos a ganar a Luifa y quedarnos en la Casa. Nos pusimos muy tristes porque fue increíble lo que vivimos adentro. Pensar que nos eliminaron nos puso mal y estuvimos bajón el primer tiempo que estuvimos fuera del programa.

–¿Será que les faltó jugar?
–Creemos que demostramos lo que somos, nuestra personalidad, y por motivos de tiempo no se pudo ver todo lo que hicimos. Pero, de todas maneras, nos faltó mostrar más de nuestra esencia y poner en práctica estrategias que teníamos pensadas. Por eso quisiéramos entrar de nuevo y explotar lo que fuimos a hacer.

–¿El paso por el reality lo vieron como un trampolín a la fama?
–En principio tomamos Gran Hermano como una experiencia de vida, para entrar a divertirnos. Queríamos que la gente se entretuviera con nosotras. Nos encanta sentir el afecto y el cariño de la gente, pero también nos gustaría continuar trabajando en el medio y hacer teatro la próxima temporada de verano. Adentro de la Casa nos decían que íbamos directo para hacer programas o shows para un público infantil. Eso también estaría bueno, nos copa, porque los chicos pequeños se nos pegan.

–Los chicos les elogiaban su cuerpo.
–Junto con Ivana Icardi nos reíamos siempre porque éramos las únicas chicas de la Casa que no teníamos las tetas operadas. Y los chicos, por el contrario, nos halagaban la cola y nos decían que para no ser operadas teníamos un buen cuerpo. Y sobre todo destacaban que no teníamos celulitis. Eso fue muy gracioso, porque era un detalle que no paraban de observar los hombres.

–¿Alguna vez compartieron un hombre?
–Una vez compartimos un chico de la facultad que hacía la carrera de Ciencias Económicas con una de nosotras. Era muy lindo, muy atractivo, jugaba al rugby, tenía buen lomo. Si bien sabía que éramos gemelas, no nos identificaba. Entonces organizamos para salir, y la que salía con él llevaba siempre el mismo celular. Era muy excitante. Todo fue bien hasta que un día, hablando de una profesora que teníamos en Ciencias Económicas, Juli, que hace otra carrera, no tenía ni idea de quién era. El sospechaba un poco y ahí terminó de comprobar que lo estábamos engañando.

–¿Qué hubiesen hecho con el premio en caso de ganar el juego?
–Lo hubiéramos usado para colaborar con chicos en situación de calle, más específicamente, con el sueño de Lucas, que nos pareció una buena idea. Además tenemos un proyecto gastronómico a futuro en donde también nos gustaría invertir.