Emiliano “Dibu” Martínez sorprendió al mostrar cómo quedó su mano derecha después de haber disputado el Mundial 2026 con un dedo fracturado. Meses después de aquella lesión, el arquero de la Selección argentina reveló que ya no puede flexionar completamente el dedo anular y aseguró que la secuela será permanente.
Dibu Martínez mostró cómo le quedó la mano tras jugar el Mundial lesionado: "Me va a quedar así de por vida"
El arquero de la Selección enseñó la secuela que sufrió en el dedo anular derecho. No puede doblarlo completamente después de haber disputado la Copa del Mundo con una fractura.
La imagen se conoció durante una entrevista con el periodista Gastón Edul. Martínez extendió la mano y mostró que el dedo afectado no logra acompañar el movimiento de los demás, por lo que tampoco puede cerrar completamente el puño.
“Es este, no lo puedo doblar bien. Me quedó después del Mundial y me va a quedar de por vida ya”, explicó el arquero mientras enseñaba la lesión.
La lesión que puso en duda su presencia en el Mundial
El problema comenzó algunas semanas antes del inicio de la Copa del Mundo. Dibu se fracturó el dedo anular de la mano derecha durante la entrada en calor de la final de la Europa League, cuando todavía defendía el arco del Aston Villa. A pesar del dolor, disputó aquel partido y posteriormente comenzó una recuperación contrarreloj para poder estar con la Selección.
La situación generó preocupación porque distintos especialistas le habían recomendado una operación. Martínez, sin embargo, decidió evitar la intervención quirúrgica para no quedar marginado del Mundial.
Durante el torneo reconoció que había tomado esa decisión a pesar de las recomendaciones médicas. “Decidí no operarme, la pasé mal y vine muy jugado”, explicó en aquel momento, cuando todavía convivía diariamente con las molestias.
Jugó el Mundial con una protección especial
La fractura no le impidió estar bajo los tres palos. Dibu disputó la Copa del Mundo utilizando durante parte de la competencia una férula especial que inmovilizaba el dedo lesionado, aunque admitió que la protección le resultaba incómoda y modificaba incluso la manera en la que le quedaba colocado el guante.
El arquero tampoco pudo entrenarse con normalidad durante buena parte de la recuperación. Mientras el resto del plantel trabajaba de manera habitual, realizó tareas diferenciadas y recibió la colaboración de los otros arqueros de la Selección para mantener el ritmo sin comprometer todavía más la mano.
A medida que avanzó el torneo pudo abandonar la férula, aunque el dolor nunca desapareció completamente. En la previa de la final frente a España, Martínez reconoció que el dedo todavía le dolía “todos los días” y contó que especialistas de Estados Unidos e Inglaterra le habían advertido que, sin una operación, no debería jugar.
Una secuela que todavía permanece
Más de tres meses después del Mundial, el propio arquero dejó a la vista cuál fue la consecuencia de aquella decisión. El dedo anular derecho ya no recuperó completamente su movilidad y Martínez aseguró que esa limitación será definitiva.
La lesión no le impidió completar la participación de Argentina en la Copa del Mundo, pero dejó una marca física visible en una de las herramientas fundamentales para cualquier arquero: su mano derecha.
La revelación vuelve a poner en dimensión las condiciones en las que Martínez afrontó el torneo. Había llegado con una fractura reciente, evitó una operación para no quedar afuera y adaptó sus entrenamientos y su manera de atajar para continuar defendiendo el arco argentino.