La euforia no esperó al pitazo final. Apenas Enzo Fernández conectó el cabezazo del 3-2 en tiempo de descuento, el grito de gol recorrió cada rincón de San Juan y, en cuestión de minutos, la Plaza 25 de Mayo volvió a convertirse en el escenario de una de esas celebraciones que parecen reservadas para las grandes gestas de la Selección Argentina.
La Plaza 25 de Mayo explotó de emoción: cientos de sanjuaninos celebraron la épica remontada de Argentina
Banderas, camisetas, bocinazos y abrazos interminables marcaron una tarde inolvidable en el corazón de la capital sanjuanina. Tras el agónico 3-2 de la Selección, los hinchas coparon las calles para festejar el pase a cuartos de final del Mundial 2026.
Con camisetas celestes y blancas, banderas flameando y bocinas que rompían el silencio de la tarde, cientos de sanjuaninos comenzaron a llegar al centro para compartir una alegría que tuvo todos los condimentos: sufrimiento, incertidumbre y un desenlace que desató la locura.
Familias enteras, grupos de amigos y chicos envueltos en la bandera argentina caminaron hacia la plaza para celebrar una clasificación que parecía imposible. El encuentro frente a Egipto había llevado a los hinchas por una montaña rusa de emociones: el penal fallado por Lionel Messi, el 2-0 en contra y la sensación de que el Mundial podía terminar demasiado pronto. Pero la reacción del equipo de Lionel Scaloni cambió la historia y también el ánimo de todo un país.
En la Plaza 25 de Mayo, el paisaje se tiñó de celeste y blanco. Las banderas ondeaban entre los árboles, mientras los cánticos dedicados a la Selección se mezclaban con aplausos, bombos improvisados y el sonido incesante de las bocinas que recorrían las calles céntricas. Cada abrazo parecía resumir el alivio de haber sobrevivido a un partido que quedará grabado en la memoria de los argentinos.
La imagen fue la de una fiesta popular. Muchos llegaron con la camiseta albiceleste, otros con banderas sobre los hombros y algunos simplemente con la necesidad de compartir el momento con desconocidos que, por unos minutos, se transformaron en compañeros de celebración.
La remontada fue el combustible perfecto para una explosión de alegría. Primero el descuento de Cristian Romero, luego el empate de Messi y, finalmente, el cabezazo salvador de Enzo Fernández en el tercer minuto de descuento terminaron por desatar una emoción que cruzó la pantalla y se trasladó a las calles sanjuaninas.
Como ocurrió en otras noches inolvidables de la Selección, el corazón de la capital volvió a latir al ritmo del "Vamos, vamos, Argentina". La Plaza 25 de Mayo fue el punto de encuentro de una ciudad que dejó de lado las obligaciones cotidianas para celebrar un triunfo que alimenta la ilusión de volver a soñar con la Copa del Mundo.
Porque hay victorias que se festejan. Y hay otras, como la de este inolvidable 3-2 frente a Egipto, que se sienten como una verdadera hazaña y merecen ser celebradas en las calles, entre abrazos, banderas y la esperanza intacta de que el sueño mundialista todavía tiene muchas páginas por escribir.