La muerte de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife que falleció luego del fuerte choque sufrido durante el partido ante FC Andorra, abrió una discusión que ya excede al fútbol: ¿puede Jesús Owono enfrentar consecuencias penales por una jugada que terminó con la muerte de un rival? La respuesta no es automática y dependería de cómo se interprete jurídicamente la acción y de las pruebas médicas y deportivas que puedan reunirse.
¿Puede ir preso Jesús Owono por la muerte de De Miguel? Qué dice la ley y la decisión que tomó el arquero
La muerte del delantero del Tenerife abrió un debate sobre los límites entre una infracción deportiva y una eventual responsabilidad penal. El arquero del Andorra, muy afectado, cerró sus redes sociales y busca contactar en privado a la familia.
El arquero fue expulsado durante el encuentro por el árbitro Manuel Ángel Pérez Hernández, quien dejó asentado que impactó “bruscamente con su pierna en alto sobre un adversario con uso de fuerza excesiva cuando el balón estaba en disputa”. La tarjeta roja determina que existió una infracción dentro de las reglas del fútbol, pero no significa por sí misma que Owono haya cometido un delito.
Ese punto es central para entender lo que puede ocurrir a partir de ahora. Una sanción deportiva y una responsabilidad penal son dos cuestiones independientes: una jugada puede ser castigada duramente dentro de una cancha y, aun así, no reunir los requisitos necesarios para convertirse en un caso criminal.
Cuándo una jugada de fútbol puede convertirse en delito
El fútbol es considerado jurídicamente un deporte de contacto, en el que los protagonistas aceptan determinados riesgos propios de la competencia. Choques, entradas fuertes o golpes accidentales forman parte de situaciones previsibles dentro de un partido, aunque esa aceptación del riesgo no significa que cualquier conducta quede automáticamente fuera del alcance de la Justicia.
El artículo 142 del Código Penal español establece la figura del homicidio por imprudencia. Si una persona causa la muerte de otra mediante una imprudencia considerada grave, la legislación contempla penas de uno a cuatro años de prisión. Para los supuestos calificados como imprudencia menos grave, la consecuencia prevista es una multa.
Sin embargo, el resultado fatal no basta para aplicar esa figura. Para determinar una eventual responsabilidad de Owono sería necesario analizar, entre otros elementos:
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La mecánica completa de la jugada y los movimientos de los dos futbolistas.
La altura, intensidad y características del impacto.
La posición de Owono y De Miguel durante la disputa del balón.
Si el arquero asumió un riesgo que excedía lo razonablemente permitido en una acción de juego.
Los informes médicos y la causa concreta de la muerte.
La existencia de una relación directa entre el golpe y el fallecimiento del delantero.
Las imágenes del partido, el acta arbitral, la documentación clínica y eventuales pericias serían fundamentales si el episodio llegara a ser examinado por la Justicia. Por ahora, las fuentes consultadas no informaron que Owono haya sido imputado penalmente por la muerte de De Miguel.
La roja no equivale a una condena
El hecho de que el árbitro haya considerado que existió “uso de fuerza excesiva” puede ser relevante dentro del análisis, pero no determina automáticamente una imprudencia penal. El Código Penal exige valorar la gravedad de la conducta y comprobar que se haya quebrado de manera suficientemente sería el deber de cuidado.
También debe diferenciarse una conducta imprudente de una acción intencional. No existen hasta ahora elementos que permitan sostener que Owono buscó causar daño a De Miguel. Una eventual acusación por homicidio doloso requeriría probar intención o los elementos jurídicos propios de esa figura, algo que no puede deducirse únicamente de la violencia del choque ni de su desenlace.
En otras palabras, que una acción termine trágicamente no transforma automáticamente al futbolista involucrado en responsable penal. Para ello tendría que existir una investigación y una conclusión judicial basada en pruebas concretas.
También puede haber consecuencias deportivas y civiles
Independientemente de cualquier análisis penal, Owono deberá afrontar el plano disciplinario del fútbol español. La Real Federación Española de Fútbol puede evaluar la acción a partir del acta arbitral y su Código Disciplinario para determinar qué sanción corresponde por la expulsión y las características del incidente.
También existe un plano civil. La legislación española contempla la posibilidad de reclamar reparaciones económicas cuando se acredita responsabilidad por daños, aunque en un caso de estas características también pueden intervenir seguros deportivos, coberturas de los clubes y otras figuras jurídicas. Nada de eso puede establecerse de manera automática mientras no exista una determinación formal de responsabilidades.
Qué hizo Owono después de conocer la muerte de Jesús de Miguel
Mientras comenzó el debate jurídico, el arquero atraviesa las consecuencias personales de lo ocurrido. Según informó el periodista Iván Álvarez en El Partidazo de COPE, Owono quedó profundamente afectado por la muerte del delantero y siguió su evolución médica desde el primer momento a través del delegado y de los servicios médicos del FC Andorra.
Desde el entorno del club sostuvieron que el guardameta nunca tuvo intención de lastimar a su rival y describieron el episodio como una acción deportiva que salió “terriblemente mal”. Durante el partido, sin embargo, algunos hinchas del Tenerife reaccionaron contra él y llegaron a gritarle “asesino” desde las tribunas.
La presión continuó después del encuentro. Tras recibir numerosos mensajes en redes sociales, Owono decidió cerrar su cuenta de Instagram y reducir su exposición pública.
Quiere hablar con la familia, pero en privado
La otra decisión del arquero fue intentar acercarse a los seres queridos de Jesús de Miguel. Según la información difundida en España, Owono pretende comunicarse personalmente con la familia del delantero o con alguien de su círculo cercano, aunque decidió esperar el momento adecuado para hacerlo.
Su intención es que ese primer contacto sea estrictamente privado y se produzca antes de realizar declaraciones públicas sobre lo ocurrido. Hasta el momento, el arquero no brindó una conferencia ni hizo un descargo público sobre la acción que terminó en tragedia.
De Miguel, de 30 años, había sufrido un paro cardiorrespiratorio después del choque durante el encuentro disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López. Fue estabilizado en el campo y trasladado al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, pero posteriormente sufrió un deterioro neurológico y murió a las 8 de este martes 3 de noviembre.
La conmoción llevó además a la Federación Española a suspender todos los partidos previstos para este martes por la Copa del Rey y la Copa de la Reina, además de otras actividades oficiales, como muestra de duelo por el fallecimiento.
El futuro de Owono tendrá ahora dos caminos separados. En el deportivo, deberá conocerse la sanción correspondiente por la expulsión. En el judicial, en cambio, cualquier eventual responsabilidad requerirá demostrar que la conducta excedió los riesgos normales de una disputa futbolística y que existió una imprudencia penalmente relevante vinculada directamente con la muerte. Hasta que eso ocurra, la tragedia y la culpabilidad jurídica son cuestiones distintas.