Los números no mienten. Marcan muchas veces una realidad que se hace difícil de eludir. El momento que atraviesa a sus flamantes 32 años Roger Federer es un claro ejemplo. El tenista más ganador en la historia de Grand Slam (17) y el que más semanas estuvo como número uno en la era moderna (302), parece estar en la curva descendente de una carrera imposible de igualar. Ayer, el suizo apareció fuera de los cinco mejores de la ATP luego de diez años y medio. El Expreso sólo ganó uno de los once torneos que disputó esta temporada y por eso el ranking lo ve descender mes a mes, teniéndolo actualmente séptimo. Pese a ello, Roger se define muy motivado como para "volver a ser’ y su objetivo más importante antes de fin de año es el último Grand Slam: el Abierto de los Estados Unidos.

Sin lesiones importantes en su carrera y con un profesionalismo casi perfecto, el nacido en Basilea tiene a su favor un par de años más de competencia. Claro que nadie sabe si podrá retomar ese número uno del ranking que tanta veces ostentó y que cedió por última vez en el 2010. "El ranking a esta altura no es lo que me guía, sino volver al ruedo, recuperar mi mejor tenis. Sé que jugando bien, irremediablemente, volveré a subir en el ranking", afirmó Federer, la semana pasada cuando Rafael Nadal lo eliminó en Cincinnati en cuartos de final, y debido a los puntos que perdió en el torneo (había sido campeón en el 2012), bajó al séptimo puesto, siendo superado incluso por Juan Martín Del Potro.

La vigencia de Roger es la discusión actual en el tenis mundial. En junio pasado finalizó uno de sus récords más asombrosos al cortar la racha de 34 cuartos de final seguidos en Grand Slam. Fue en el césped Wimbledon, donde es la mayor leyenda con siete títulos. Un fuerte indicativo de que algo no anda bien para el esposo de Mirka Vavrinec, y padre de las gemelas Myla y Charlene. Por eso, Roger decidió hasta cambiar su raqueta habitual pasando de la de 90 pulgadas de dimensión (581 centímetros cuadrados) a la de 98 pulgadas (632). La probó sin ningún éxito en un par de torneos sobre polvo de ladrillo y luego regresó a su habitual Wilson. La raqueta de menor tamaño requiere una mejor técnica para quien la use y Roger es una de las excepciones a la regla debido a que Djokovic y Nadal (ambos con 100 pulgadas), y Murray (98), utilizan raquetas de mucho mayor tamaño. La "perseverancia’ de Federer en un tamaño menor hace recordar a otro monstruo del tenis mundial como Pete Sampras quien durante toda su carrera jamás cambió de las 85 pulgadas. "Haré pruebas con raquetas cuando tenga más tiempo, tras el Abierto de Estados Unidos", resumió antes de Cincinnati sobre su "regreso a las fuentes’.

Con Djokovic y Nadal en gran nivel, Murray cada vez más sólido e incluso la presencia expectante de Del Potro, una hipotética llegada de Roger al número uno se ve complicada. Igual, gigante como es el suizo no pierde la esperanza: "Mi mente hoy está totalmente enfocada en lo que voy a hacer mañana, el día siguiente, el otro… y así hasta el US Open. Estoy muy entusiasmado", apuntó.

Hace cinco años, Federer dejó el número uno tras 237 semanas de manera consecutiva. Luego volvió a retomar la posición de privilegio, pese a que todos los daban por terminado. En este agosto se bajó del top five tras más de una década. En agosto del 2014 sabremos si éste es el irremediable final o simplemente una recaída de uno de los cinco deportistas más importantes de la historia.