Con más fuerza que nunca, ayer se lanzaron oficialmente los Juegos Intercolegiales 2016, rama Primaria y Secundaria. Se trata de una fiesta de los chicos de todas las edades que compiten en varias disciplinas deportivas. Este año buscan que esta competencia se transforme en un eje escolar donde valores, educación, solidaridad y pasión sean los puntos más fuertes. Volver a darle vida a estos juegos fue una de las metas que se propuso el secretario de Deportes, Jorge Chica. Convencido de que el deporte hace mejor a las personas y que la escuela es el ámbito ideal para empezar a gestar el amor por la actividad deportiva, habló con DIARIO DE CUYO. Contó cómo fue su experiencia cuando él aún era un estudiante. Aseguró que son muchos los valores que adquieren los chicos con estos juegos y dijo que su idea es que el deporte sea un eslabón imprescindible dentro de todas las escuelas sanjuaninas.

-¿Por qué tomó la decisión de retomar los Intercolegiales en escuelas secundarias?

-Fue uno de los pedidos del gobernador Sergio Uñac cuando, al inicio de su gestión, tuvimos la primera reunión. Es una competencia que marcó por décadas a los sanjuaninos y hay que retomarla con todas las fuerzas. Los Intercolegiales marcan para siempre la vida de los chicos. Es además una buena oportunidad para que comiencen a vivir la experiencia deportiva. No sólo en el ámbito de la competición, sino como vínculo con sus pares y con otros entornos. Queremos que este evento sea el más esperado por las escuelas.

-¿Qué significa esta competencia para los chicos?

-Es un antes y un después. El que ya sabe de qué se trata siente las ganas de volver a vivir los encuentros deportivos. Para los que se transformaron luego en deportistas profesionales, los Intercolegiales fueron el puntapié para su despegue. Se trata de una acción concreta que pone un sello en el niño. Es por eso que buscamos una revolución dentro del deporte. Que se reconozca a los deportistas, que se los apoye y que sientan el orgullo de serlo.

-¿Cuáles son los valores que se ponen en juego?

-Un sinfín de valores entran a barajarse en estos encuentros. No se trata de un River-Boca, porque lo más importante no es ganar. Es el encuentro con los pares, con gente que de otra manera no podrían conocer. El intercambio de experiencias abre las cabezas de los chicos. No hay diferencias, todos son iguales. El sentido de pertenencia se refuerza. Es increíble cómo todos se igualan en el deporte. No hay distinción entre escuelas públicas o privadas, entre céntricas o rurales. El intercambio de experiencias, de modos de vida es lo más importante. Además, ir a otros departamentos, hace que los chicos puedan conocer lugares. Ayuda a ver otras realidades. Es por eso que estoy convencido que una competencia de estas sirve para que modifiquemos el futuro, para que nuestros chicos sean mejores que nosotros.

-¿Es un modo de entrar a la vida deportiva?

-Para muchos es un estímulo. Es encontrar el deporte que les gusta, es aprender de la pasión de los encuentros y sobre todo, el trabajo en equipo, la disciplina y la conducta olímpica. Muchos deportistas que hoy son reconocidos, dieron sus primeros pasos en los Intercolegiales. Puede que se convierta en un semillero de deportistas.

-¿Participó alguna vez en esta clase de competencia?

-Sí. En dos oportunidades. Era alumno del Colegio Don Bosco. Participé jugando al fútbol. Fue de las mejores experiencias que tuve en mi vida. Esos encuentros me enseñaron a conocer gente, ver otras realidades. A aprender que no hay distinciones entre escuelas y que el deporte propicia el encuentro.

-¿Cómo seguirá esto?

-Queremos que año a año los Intecolegiales crezcan, se hagan populares. Que también sea una buena excusa para reunir a las familias, a los amigos, a los compañeros. Por eso se transformaron en una política central de esta gestión.