Brasil.- La meta estaba cerca y no había una ganadora clara cuando Shaunae Miller sorprendió a todos y se quedó con el oro olímpico en 400 metros gracias a un clavado. Así es, la atleta de Bahamas sacó la ventaja necesaria para quedarse con la carrera y con la medalla de oro en las Olimpiadas de Río de Janeiro lanzando su cuerpo hacia adelante.

A pocos centímetros de la meta, Miller trastabilló y no tuvo más opción que ejecutar un clavado como si al frente tuviera una piscina. Con ese cierre poco ortodoxo la bahamesa paró el reloj en 49,44, el mejor registro de su vida.