¿Cuál es el secreto para que tu escuela sea tan prestigiosa a lo largo de 20 años de trayectoria?

-Fundamentalmente, la humildad. Yo aprendí todo de la vida gracias al fútbol. Empecé en Peñarol en Primera con 14 años y me tuve que hacer grande a la fuerza pero gracias al fútbol fui aprendiendo las cosas buenas, el sacrificio, la responsabilidad. Con eso, es lo que yo trato de formar a mis chicos. Enseñándoles desde mi propia experiencia. Ése es el secreto.

Llevás 38 años de tus 52 de vida ligados al fútbol, ¿qué te entregó? ¿Cuál es tu balance?

-Me dio muchas cosas. Casi todo, te diría yo. Ser el segundo de ocho hermanos en una familia en la que faltaba de todo menos el amor, te hace valorar cada cosa que conseguís. Ver a mi vieja en la cosecha para darnos de comer o acordarte de que tu abuela se quemó por cocinar con carbón para que tuviera un plato caliente de comida, te cambia la perspectiva de todo. Y por el fútbol fui cambiando mi vida, encontré grandes amigos y afortunadamente, pude alejarme de tentaciones que siempre están como la delincuencia, las drogas o la noche. El fútbol me enseñó a vivir pero mis chicos tienen que saber que también se puede vivir sin el fútbol. Eso es lo que yo trato de transmitirles siempre.

Y en la contracara, ¿qué te quitó todo este tiempo de fútbol en tu vida?

Tal vez algunos momentos familiares que se me pasaron por estar tan dedicado al fútbol. Esos no vuelven pero en el repaso final creo que el fútbol me dio mucho más de lo que me restó. De eso estoy seguro.

Como formador de jugadores, ¿por qué no hay una base sanjuanina en los equipos de San Juan que juegan a primer nivel nacional?

Simplemente porque no les dan una oportunidad. Hay material, de eso estoy seguro, pero la dirigencia tiene que animarse y apostar por los sanjuaninos. Falta esa decisión y depende de ellos, de nadie más. Todos los formadores que hay en San Juan tienen capacidad formativa.

¿Cómo ves el fútbol de ahora respecto del que te tuvo como jugador?

Han cambiado demasiado las cosas. La dirigencia se manejaba de otra manera y había palabra. Cuando pasé por Alianza, en la década del 80, tenía de presidente a Vicente De Gaetano y cómo sería que él mismo te llamaba para pagarte. Ahora, no. Es complejo. Demasiados intereses y en los chicos, en los jugadores, como que se saltean etapas. Eso los perjudica mal y hay que insistir en su formación para evitarlo.

Tu escuela festeja 20 años, ¿cuál es la motivación para trabajar todos los días?

Yo tengo como frase de cabecera una del Flaco Gioja: hay que trabajar, trabajar y trabajar. Soy de esos que no me detengo más y creo que en la vida, todo esfuerzo tiene su recompensa.