Adentro de la cancha, sus compañeros jugaban a mil. Afuera, Mariano Velázquez miraba atento y parecía que entraría en cualquier momento. Era sólo un deseo. Porque, sin patines, no podía ir a ningún lado. El Mono se lesionó el domingo. En el partido que su equipo -el SEC- jugó con Estudiantil, por la Liga Nacional de hockey. Se golpeó feo el hombro izquierdo. Al principio se temió por una lesión ósea, pero después, tras las radiografías, llegó la tranquilidad. Sólo se trata de un traumatismo en la articulación acromioclavicular. Un golpe que lo puede mantener cuatro días como máximo fuera de la cancha. El capitán de la Selección en el pasado Mundial (Vigo 2009) tuvo tiempo para hablar con DIARIO DE CUYO en la tribuna del Cantoni…
-Sentado en la tribuna, ¿qué raro no?
-Sí, viste. La verdad es que el tema viene medio complicado este año (risas). Primero el corte en la nariz, ahora esto en el hombro. Pero ya está. Hay que ser positivo y mirar para adelante.
-Igual, te veo bien. Me imaginé que no podrías ni mover el brazo…
-Fue un golpe fuerte. Estuve muy adolorido. Y, después, me fui al hospital para hacerme la radiografía. Recién anoche (por el lunes bien tarde) el médico confirmó lo que tengo.
-Entonces, ¿cuándo podés estar otra vez en la pista?
-Recién lo hablamos con Duilio (Gómez). Iré de a poco. Lo ideal es que antes del fin de semana esté haciendo hockey.
-¿En ningún momento se te pasó por la cabeza haber evitado el jugar en la Liga para no lesionarte?
-Cuando me golpeé, la verdad que me asusté. Se me vinieron un montón de cosas a la cabeza. Después me fui tranquilizando. Igual, reflexionando, me dije "uno arriesga demasiado".
-¿Creés que los dos contratiempos que tuviste te quitaron chances para quedar entre los diez definitivos?
-Creo que las chances las demuestra cada uno en los momentos que tiene. Todo lo que me pasa es por hacer cosas, no por dejar de hacerlas. Con José existe una relación de amistad pero de completo respeto, por eso sé que no serán 10 minutos o el día de no entrenamiento, lo que le hará tomar una determinación. Yo sigo al pie del cañón, como todos mis compañeros.
-A poco más de un mes para el Mundial, ¿tus ilusiones son las mismas?
-Cada vez son más grandes. Mirás todo y disfrutás de cada momento. Además sabés que la edad no perdona. Que es tu último Mundial, que es en casa. Sólo le doy gracias a Dios por verme bien para encarar ese momento. Si no lo estoy sería el primero en dar un paso al costado.
-En el Mundial pasado fuiste el capitán, ahora si te lo ofrecen, ¿aceptarías?
-Es un tema muy delicado y lo trabajará José (Martinazzo); él sabe lo que será mejor para el grupo. Acá, todos somos muy unidos y la decisión que tome el técnico será aceptada. La capitanía es el sueño de cualquier jugador. Pero hoy estamos en la Preselección, así que esto es un tema para más adelante.

