Con el acompañamiento de más de 200 mil personas, apostadas mayoritariamente en la Rural, el Obelisco, la Avenida Nueve de Julio y hasta la autopista 25 de Mayo, se largó el Rally Dakar de 2010.
El público pudo observar con detenimiento el paso de las máquinas desde el parque cerrado en la Rural hasta el Obelisco, donde funcionó la rampa de largada simbólica, en tramo de enlace, ya que la largada efectiva se producirá hoy por la mañana en la ciudad entrerriana de Colón, desde donde se enfilará hacia Córdoba en la primera de las 16 etapas.
La movilización de público, incluidos casi diez mil turistas, superó todas las previsiones, pues acompañó en el día feriado todo el trayecto por la Avenida Sarmiento, del Libertador y 9 de Julio, arterias que estuvieron cortadas, al igual que tras el banderazo la Diagonal Roque Sáenz Peña, la calle Bolívar, la Avenida de Mayo, la 9 de Julio y la autopista 25 de Mayo.
Lo de la autopista, no previsto por la organización, fue una peligrosa y espontánea invasión de público y vehículos sobre la autovía, en el barrio de Constitución, un camino que se fue poblando hasta lo increíble, lo que demoró el paso de los vehículos de la competencia e irritó a los automovilistas particulares que vieron por momentos bloqueado su camino por cazadores de autógrafos o improvisados fotógrafos.
Si bien el público agasajó por igual a todos los deportistas, los más aplaudidos fueron los principales exponentes nacionales, como los ya conocidos de la edición anterior, el automovilista mendocino Orlando Terranova, con Mitsubishi, y los motociclistas de Honda Marcos y Alejandro Patronelli, el primero de ellos clasificado segundo de la edición pasada, cuando el Dakar desembarcó por primera vez en la Argentina.
Los Patronelli dejaron como premisa en sus expectativas "dar la vuelta entera, llegar" y partieron en medio de muestras de cariño desde el Obelisco con banderas argentinas anudadas en sus cuellos. También se alistaron en autos el experimentado piloto de Rally, Gabriel Pozzo y hasta José Luis Di Palma, con un Toyota, uno que fue rodeado al máximo por los aficionados en la autopista ya bien entrada la tarde.

