El colorido, la pasión y el calor que hubo anoche en Concepción lo puso la barra que ocupó la tribuna popular norte. Con sus trapos desplegados, provenientes de distintos barrios y departamentos, los “muchachos” gastaron sus gargantas cantando todo el partido. Lo suyo es meritorio y destacable, pero hay un punto que merece una reflexión. “Se pasaron la mayor parte del encuentro dedicándoles sus temas, algunos amenzantes, a Godoy Cruz, rival con el que empataron la semana pasada.
Cuando ocurrió esto, el resto del público (hubo demasiados claros en las tribunas) se enfervorizaba con los desaciertos arbitrarles de Sergio Pezzota y se emocionaba con los arrestos ofensivos de un equipo que dentro de la cancha controlaba campo y pelota pero no podía traducir su dominio en la red.
Recién cuando Benitez le hizo el penal a Figueroa, tronó el canto de aliento directo. Ese arrebato sanguineo y visceral contagió a todo un estadio que explotó luego con el gol de Vera.
San Martín equipo adoleció de eficacia ofensiva. Al San Martín pueblo (plateas y popular) le faltó aparecer en momentos claves, con interpretaciones motivadoras, para empujar más a esas voluntades que regaron con empeño el verde césped del estadio Hilario Sánchez.

