"Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz", dice la letra de una reconocida canción y a eso se aferra el experimentado Silvio Molina, el mediocampista oriundo de La Bebida que si bien probó ya en el rol de director técnico, decidió volver a estar "desde adentro", donde ahora sí se permite disfrutar. A sus 44 años, el jugador de Juventud Zondina se da el lujo que solo pocos pueden y es continuar jugando el deporte que tanto lo apasiona. 

"Me siento bien por eso decidí seguir jugando, no me pongo plazos ni una fecha de retiro. El día que ya sienta que me cuesta levantarme, que me cuesta entrenarme, ese día daré un paso al costado para empezar a dirigir", expresa Silvio, a quien parece que los años no le pasan. Es que si bien hace unos años completó el curso de director técnico y comenzó a dirigir, siempre volvió a estar desde el otro lado, del lado de adentro. A donde el fútbol se vive de otra manera. "Me gusta dirigir también, pero me sigue gustando un poco más estar de este lado. Siento que ahora sí lo puedo disfrutar, estoy más maduro, si bien las responsabilidades siguen siendo las mismas y me lo tomo con toda la seriedad del mundo, aprendí a disfrutar de jugar al fútbol", expresa.

El futbolista nacido en La Bebida y quien en septiembre cumplirá 45 años, dice que comenzó de grande en el fútbol. Su padre Orlando siempre le insistió en llevarlo a un club pero él nunca sintió que ese fuera su destino. Hasta que por la insistencia de su padre, un día aceptó ir a una prueba a San Martín. Era año 1997 cuando fue a probarse y quedó, comenzó jugando en la Primera Local con 18 años y a las pocas fechas ya lo subieron a realizar la pretemporada con el plantel de la B Nacional. Allí debutó, en un equipo que estaba plagado de jugadpres sanjuaninos: "De 20 jugadores éramos 17 sanjuaninos, que venían de Desamparados o de Alianza, Mario Artés, Dani Gómez, Mario Pacheco, Kili Arrieta, los hermanos Paratore, el Pelado Díaz, el Cano Gómez, el Gino Laciar, Juan Sosa, entre otros tantos que poníamos el nombre de San Juan siempre arriba", expresa recordando aquellos años cuando se inició en el Verdinegro.

Silvio Molina quien el próximo 14 de septiembre cumplirá 45 años, jugó 362 partidos y convirtió 48 goles en las cinco categorías del fútbol argentino: Primera División, B Nacional, Argentino A y Argentino B.

Silvio ya se había forjado como futbolista y después de varios años jugando en Concepción trascendió los límites y emigró a Defensores de Belgrano para jugar la B Nacional, tuvo un paso por Huracán de Tres Arroyos en Primera División, después pasó por San Martín  de Mendoza, también B Nacional para recalar en el año 2006 en Sportivo Desamparados para jugar el Argentino A en ese plantel que logró ser campeón del Torneo Apertura ante Santamarina de Tandil, donde fue él quien se encargó de convertir el penal decisivo que le dio la consagración al Víbora en cancha de Trinidad. "Teníamos un plantel muy lindo en ese momento, con jugadores de acá y otros como Marcelo Larrondo que después de ese  terminó jugando en River, ni más ni menos", recuerda sobre su paso por Puyuta.

Silvio Molina con el plantel de Desamparados que salió campeón del Argentino A 2006
Silvio Molina junto al plantel de Desamparados que salió campeón del Argentino A en el 2006

"De todos los clubes por donde pasé, guardo lindos recuerdos y muchos amigos, no me puedo quejar" agrega quien también jugó en Maipú de Mendoza y en San Juan vistió las camisetas de Unión, Trinidad, Peñarol, 9 de Julio y su club, el Sportivo Rivadavia.  

Después, hizo el curso de técnico y se recibió y si bien comenzó a dirigir, se dio cuenta que podía seguir jugando. "Me doy el gustito de seguir, me toca jugar por ahí con jugadores que me vieron desde niños", comenta entre risas quien juega con jugadores hasta 25 años menor que él. "Me gusta hablar mucho adentro de la cancha, siempre fue así. Ahora los aconsejo mucho a los chicos. Tener compañeros chicos que te motiven a que sigas jugando, no te dan ganas de dejar", expresa Molina quien hizo la pretemporada con Zondina pero después emigró a jugar la Copa de Campeones que culminó recientemente y también se da el gusto de seguir jugando el Campeonato de fútbol Senior vistiendo la camiseta de San Martín. 

En San Juan vistió las camisetas de San Martín, Desamparados, Unión, Trinidad, Peñarol, 9 de Julio, Rivadavia y Zondina.

En pareja con Lorena y con dos hijas ya adolescentes, Lucía y Emma, Silvio realiza día a día una rutina en donde prácticamente tiene poco descanso por su decisión de seguir vinculado al fútbol pero él no se arrepiente. Se levanta muy temprano para partir a su trabajo en donde se desempeña como empleado público desde las 7 y hasta las 13 horas. Llega, almuerza y después de un breve descanso, parte a entrenar a Zonda. Vuelve por la tarde y ahí sí se dedica a disfrutar de la familia. "Me sigo cuidando mucho, ya sea en la alimentación como también en el descanso, soy conciente que para poder seguir jugando y sintiéndome bien, tengo que mantener una constancia y una disciplina", explica.

¿Cuáles son sus objetivos con Zondina? "Primero que nada aportarle al equipo y después queremos meternos en la pelea. Clasificar es nuestra meta, después ver para qué estamos, pero tenemos buen equipo, vamos bien", expresa haciendo referencia a su club actual. 

Con poco más de 25 años jugando al fútbol, queda más que claro el sentimiento del oriundo de La Bebida por el deporte de la redonda. "El fútbol es todo para mí. Siempre lo tomé como un trabajo, me dio mucho en la vida, no me puedo quejar. Mientras pueda seguir jugando lo voy hacer y cuando decida retirarme me tocará estar del otro lado de la línea de cal", expresó Silvio Molina dejando en claro que será una misión casi imposible alejarse del deporte que tanto lo apasiona.