Si sorpresivo, inexplicable e inaceptable fue la censura que sufrimos como medio cuando se nos negó el ingreso a la cancha de Villa Obrera, peor mayor aún fue el episodio de violencia que debieron sufrir los colegas de Radio La Voz que transmitieron el partido y también el colega Lorenzo Cortez de Radio Sports que informó desde la cancha.

Lo resguardaron en los vestuarios pero luego quedó librado a su suerte y tuvo que escapar de la pedrea con la que lo despidieron esos hinchas que han manchado la mística ganadora y especial que supo cultivar la gente de la Villa que verdaderamente siente amor por esos colores.