No lo festejó en el triunfo 5-0 ante Unión. Ayer estaba toda la fiesta preparada. Los hinchas cantaron a full y tiraron fuegos artificiales. Pero antes el campeón Trinidad sufrió, porque perdía ante Peñarol y sobre el final Tejada igualó y conservó el invicto. Al término del juego los jugadores Leones se sacaron la camiseta y el pantalón y los arrojaron a la platea y a la popular. Luego todos juntos dieron esa vuelta tan esperada, que por una cosa u otra no pudo darla antes en paz. El Bohemio terminó penúltimo con la cara larga.
El partido comenzó siendo chato, aburrido y con pocas llegadas. Peñarol fue más inquietante de la mano de Molina y Gutiérrez. Trinidad estaba muy relajado en la cancha, a pesar que si conservaba el equipo el invicto recibía un premio. Sobre el final Molina le dio de volea y pegó en la mano de Reina dentro del área trinitense. Precioza pitó penal, Brizuela no perdonó y abrió el marcador para el Bohemio.
En el segundo tiempo Peñarol seguía haciendo el desgaste, corría y le cortaba el circuito de juego al León, que no sabía como penetrar. Pero todo se complicó, cuando Barrionuevo le pegó sin necesidad de atrás a Gigena y vio la roja. Eso lo condicionó a Peñarol, porque tuvo que defenderse casi sin oxígeno. Y el León de tanto ir con mucho corazón conservó el invicto con un cabezazo de Tejada, 1-1. Cuando terminó el partido los jugadores de Trinidad se juntaron en el mediocampo, se sacaron la camiseta y el pantalón para dárselos a sus hinchas, que estaban como locos trepados al alambrado. Y al final dieron la vuelta con el canto de fondo de sus hinchas, que no paraban de tirar petardos.
