El seleccionado argentino inició la búsqueda de su tercer título mundial con pronunciadas alteraciones tácticas, un fútbol discontinuado e inseguridad defensivas que pusieron en riesgo la victoria sobre Bosnia (2-1) en su primer partido de Brasil 2014.

Alejandro Sabella empleó en un tiempo y en el otro los dos módulos tan celosamente reservados durante la semana previa en Cidade do Galo y el equipo recién generó entusiasmo después del segundo gol (20m.ST) cuando ya jugaba con tres delanteros.

En el primer tiempo, el exentrenador de Estudiantes de La Plata configuró una formación (5-3-2) más preparada para retroceder que para atacar, acción que recayó en apenas cuatro jugadores con la pelota en movimiento.

Con esa disposición, sólo Angel Di María, Lionel Messi y Sergio Agüero tuvieron roles ofensivos fijos más algún compañero alternado para la función (Rojo, Zabaleta o "Maxi" Rodríguez). El flojo desempeño individual de las figuras "albicelestes" tampoco colaboró para que el despoblado ataque, al menos, fuera efectivo. Messi lució incómodo durante el primer tiempo, sin socios para jugar, lo que provocó que, por momentos, caminara la cancha a paso desmotivado. Sabella lo entendió y para la segunda etapa lo rodeó de la manera que más le gusta a la "Pulga", con tres delanteros y Fernando Gago como gestor del primer pase entre líneas.