Tanto el último Clausura de AFA como el anterior Apertura, fueron campañas más que tristes para River y Boca, los dos grandes del fútbol argentino, en las que al llegar a la mitad de las respectivas competencias ambos equipos ya estaban afuera de la lucha por el título. Por eso, la apuesta es diferente, con renovaciones a gran escala incluidas, para intentar que en el Apertura 2010 que los verá debutar este domingo sea una historia diferente.
Claro que las recetas de uno y otro no son iguales. En River, Angel Cappa ya asumió en la 12da. fecha del campeonato anterior, pero el técnico sabía que su verdadero proceso empieza recién ahora. Arranca con una mochila que el club no está acostumbrado a cargar como es la lucha por no descender, aunque eso no es una situación de emergencia total, ya que todavía quedan 38 partidos por delante para superar la incómoda posición. Y Cappa apostará a sus conocimientos en el fútbol europeo para recuperar protagonismo, ya que su dibujo táctico escogido, el 4-2-3-1 (el más empleado por las selecciones en el Mundial de Sudáfrica) no se ve en estas tierras. Aunque en River no es novedoso, porque con ese dibujo, con Simeone en el cargo de DT, alcanzó su último título de campeón. Para llevar adelante este esquema, River tuvo que trabajar mucho en el mercado de pases. Y se ve en todas sus líneas. El arquero, integrantes de la defensa, volantes de contención y el delantero de área. La zona de gestación ofensiva es donde River confía en dos cartas bravas, como Buonanotte y Ortega, pero la aparición del pibe Lanzini es la novedad en este sector del nuevo River, un dato simpático para los hinchas porque todos los encargados del fútbol son nacidos de las inferiores del club.
Boca no usó menos la billetera para armar un nuevo plantel. Aunque el descenso no es problema, la posibilidad de quedarse afuera otra vez de la Copa Libertadores como en este año, es una frustración que los dirigentes quieren evitar a toda costa. Y se tomaron su tiempo para las decisiones. Luego del interinato de Pompei, tras la renuncia de Basile y del paso fugaz de Alves, la esperanza la depositaron en Claudio Borghi, flamante DT campeón con Argentinos Juniors. Y "el Bichi" pidió refuerzos para poner en práctica su dibujo preferido: el 3-4-1-2. Arquero nuevo y defensa totalmente modificada hablan ya por sí del "nuevo Boca", que muestra como incógnita el funcionamiento de tres defensores. Apuesta brava, que apunta a mayor presencia en el mediocampo, con un doble cinco y volantes por los costados, sin tener que sacrificar la función de un enganche. Y mucho menos después que una de las "novelas" de la pretemporada, la renovación del contrato de Riquelme tuviera un final feliz.
Aunque llegaron "al techo" del fútbol argentino, ambos técnicos ya experimentaron lo que es trabajar bajo la presión de ser técnico de un peso pesado de un torneo nacional. Borghi fue multicampeón con Colo Colo en Chile y Cappa fue la mano derecha de Valdano en sus tiempos de DT de Real Madrid. Igual, saben que eso no garantiza que el futuro asegure una buena cosecha en estas nuevas empresas.

