Lucho estaba poniéndose las zapatillas para ir con sus compañeros a saludar a la hinchada, que hacía una hora que los esperaba afuera, todavía en la tribuna. Se lo notaba apurado al arquero Luciano Pocrjnic. “Es que quiero saludar a esa gente que debe estar como loca. Se lo merece. Ellos siempre están y lo menos que podemos hacer es salir a saludarlos y festejar esto que tanto buscamos”. El grandote atajó todo. Nada que ver con el cantito que bajaba de la hinchada del Lobo diciendo “que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, ese no es un arquero es una p… de cabaret”. Y él les respondió con atajadas monumentales. Tanto que se convirtió en una de las grandes figuras que tuvo el partido.
Minutos después desde afuera dijeron que no les darían permiso a los jugadores para salir. Que ya habían cerrado el ingreso a la cancha, entonces el capitán Verdinegro, retomó el diálogo. “No sólo después del gol de ellos se puso complicado. Ya sabíamos que íbamos a sufrir. Metimos un batacazo. Por el rival, por las emociones que uno enfrenta. La verdad es que es un batacazo el que metimos”.
“En todo eso que te dije agregó- se basa este grupo. Por sobre todo en la humildad. También es muy luchador. Acordate que hemos pasado por muchos momentos difíciles este año y nunca dimos el brazo a torcer. Y bueno acá están los logros”.
Saltando otra vez como loco, el arquero señaló en momentos: “Estoy tan feliz que quisiera estar gritando todo el tiempo. Se me viene a la cabeza mi familia. Mi viejo, mi señora, mi hermano. De todos los que están siempre conmigo y que lucharon mucho para que yo juegue al fútbol. Y este logro se los quiero dedicar a ellos”.
¿Te quedás en San Martín? “Ojalá, pero ahora quiero disfrutar este momento. Perdón pero voy a salir de nuevo”.

