Boca Juniors impuso ayer en su cancha un persistente dominio sobre Lanús, pero no encontró la definición y sobre el final fue su rival el que, habiendo hecho muy poco, se quedó con el triunfo por 2-1.
Cuando parecía que el 1-1 era irreversible y el empate ya era un castigo para Boca, en el tiempo agregado, el árbitro Saúl Laverni, de flojo desempeño, observó un presunto penal de Clemente Rodríguez al paraguayo Eduardo Ledesma, expulsó al jugador local y permitió que Agustín Pelletieri, desde los once metros, sellara el marcador, ya en los 49 minutos.
Boca fue más agresivo y profundo que en algunos otros partidos, anotó la muy buena producción del joven paraguayo Orlando Gaona Lugo y fabricó suficiente cantidad de situaciones de riesgo como para sacar ventaja, pero no logró anotar, quedó expuesto por su permeabilidad defensiva y no se llevó nada.
A los 8 minutos, Blanco envió un remate bajo y cruzado que ante la débil oposición de Cristian Lucchetti se transformó en el 1-0 para los visitantes. Eso fue lo único que hizo Lanús en la primera etapa que fue toda de Boca.
La prolijidad de Marcelo Cañete y el desequilibrio que imponía el desborde de Gaona Lugo por derecha, permitieron que Viatri, dos veces, y Clemente Rodríguez, en otra, dilapidaran opciones claras. El buscado empate llegó a los 33 minutos, cuando Insaurralde desvió de cabeza, un rebote a la salida de un córner.
De inmediato Lanús desperdició otra chance en los pies de Romero cuyo remate se fue alto ante el desesperado cierre de Luchetti.
La última de Boca fue un cabezazo apenas alto de Martín Palermo tras un nuevo desborde de Gaona Lugo a los 38. Los primeros 20 minutos de la etapa final fueron otro monólogo de Boca ante un rival que no aparecía, pero el equipo de Claudio Borghi comenzó a repetirse con centros. Marchesín salvó con el pie un zurdazo de Palermo al minuto y más adelante le rechazó un cabezazo al goleador boquense sobre el cuarto de hora. A los 20 fue Sebastián Battaglia quien exigió al arquero visitante desde fuera del área. Pasada la mitad del período, Boca sintió el desgaste, se quedó sin el agotado Gaona Lugo y las llegadas ya no fueron tan claras.
A los 47 Marchesín ratificó su condición de figura salvando con el pie un tiro libre de Matías Caruzzo y la siguiente acción fue la ya descripta que terminó dándole a Lanús la inesperada victoria.

