El apoyo de la dirigencia de Boca a Claudio Borghi es firme y fue la decisión del presidente Jorge Ameal, con el aval del resto de la conducción, la que sostuvo al director técnico, más allá de sus propias dudas, en las últimas horas. Ningún integrante de la Comisión Directiva planteó disidencias en cuanto a la continuidad del cuerpo técnico y una de las razones es que no hay de momento otro nombre en carpeta, por lo que se apunta a la prosecución del actual proceso, aunque a nadie escapa que si no empiezan a aparecer resultados positivos, prontamente llegará un momento en que la situación se hará insostenible.
A pesar de que se ha mencionado al clásico frente a River Plate, previsto para el próximo 7 de noviembre, como fecha clave, lo cierto es que hasta el momento, Ameal y sus compañeros de gestión tienen en mente que Borghi se quede aún con un resultado negativo en tan trascendental cruce pero si Boca no suma puntos, los hechos podrían precipitarse.
El apoyo es explícito y concomitante con los dichos de Borghi en su conferencia de prensa de ayer al responder, ante una pregunta, que desde la dirigencia nadie le cuestionó el esquema ni le sugirió variarlo, ya que el entrenador mantiene el poder absoluto en cuanto a la conducción del equipo.
Lo cierto es que el domingo, tras la caída ante Lanús, el director técnico, por propia voluntad, estaba más fuera que dentro de Boca pero si hoy sigue en el club es porque desde todos los demás estamentos que tienen que ver con el tema le llegó el apoyo explícito: la dirigencia, el plantel, sus compañeros, su propia familia y, asimismo, el público.

